Jueves, 13 de diciembre de 2018
La Sierra al día

El mayoral que enseñó a torear a Marisol

ALDEANUEVA DE LA SIERRA | Austregisilo Lorenzo nos cuenta sus anécdotas del mundo del toro en las dehesas salmantinas

Toda una vida dedicada al toro. Austregisilo Lorenzo ligó sus pasos a la Dehesa Charra desde pequeño y hoy en día puede presumir de haber trabajado como mayoral duramente junto a toros de lidia en infinidad de situaciones. Su historia discurre junto al toro de lidia salmantino y está salpicada de sorprendentes anécdotas.

Austregisilo nació en la casa de sus abuelos en Matilla de los Caños el 26 de junio de 1930. Su padre trabajaba como espigadero en La Carolina, cerca de Cantalapiedra, por lo que su relación con el campo le llegó desde el primer día de su vida. Se crió en El Zarzoso y aprendió el oficio en la finca de los Pérez Tabernero, llegando a ocupar el prestigioso puesto de mayoral. “Los toros son mi vida, todo lo que he viajado y visto ha tenido relación con los toros en mayor o menor medida. Su memoria retiene detalles que otros ya habrían olvidado, y en sus ojos se advierte la pasión por su trabajo y la devoción por el toro. 

Toros en el Mediterráneo
Su trabajo para los Pérez Tabernero le llevó a numerosos lugares sirviendo al toro de lidia. “He recorrido España casi en su totalidad durante muchos años. Desde Cataluña a toda Andalucía. Incluso parte del extranjero, con muchas visitas a Francia, por ejemplo”. Y no solo en tierra firme. Austregisilo tuvo que ejercer su trabajo también en el mar. En el verano de 1973 se le encargó llevar unos toros para una corrida que se iba a celebrar en Palma de Mallorca para los diestros Antonio Bienvenida, César Girón y Jaime Ostos. Para semejante viaje se embarcó nada más y nada menos que en Juan Sebastián Elcano, el buque escuela de la Armada Española. 

Toreando para el cine
Una de sus más interesantes anécdotas fue el día que enseño a torear a Marisol. La joven y popular estrella cinematográfica protagonizó en 1968 la película ‘Solos los dos’ en la que compartió el protagonismo con nada menos que Sebastián Palomo Linares, torero que también hizo sus pinitos en el cine en los albores de los años 70. El argumento se vendía solo, joven cantante se enamora de figura del toreo. Para la grabación de algunas escenas fueron necesarias varias reses: “Para el rodaje de aquella película llevamos toros, algunas vacas y unas becerras. Marisol agarró el capote y yo le dije que la enseñaba a torear, pero no dejaba de tener miedo por que le pillara la becerra, a lo que yo le decía que no pasaba nada. Al final se cansó de torear y siguió con el rodaje en el que tenía muchas canciones. Yo al final hice de maletilla en la película”.

En el mundo del toro no faltaban tampoco conflictos entre toreros y ganaderos. Austregisilo recuerda un intenso episodio en Málaga. En una corrida que se iba a celebrar un 20 de octubre, me llegó la noticia que Luis Miguel Dominguín quería matar a puerta cerrada a uno de mis toros porque no le gustaba. Filibustero era su nombre. Como no me hacía nada de gracia, me escondí en un burladero antes de que llegaran. Dominguín apareció con Antonio Ordóñez y yo me enfrenté a ellos diciéndoles que “antes de matar al toro me matáis a mi”. A la puerta de la plaza les estaba esperando la Guardia Civil, y se fueron a dar explicaciones. Al final esa corrida la tuvieron que torear otros diestros como Antonio Bienvenida”.

Buenos viejos tiempos
Austregisilo lleva más de veinte años jubilado, retirado en su vivienda de Aldenueva de la Sierra. Conserva su capote como pieza principal de un pequeño museo lleno de recuerdos, fotografías y recortes. También sigue atento al devenir del mundillo, aunque con una opinión bastante crítica: “Le voy a decir la verdad, y no quiero con ello que se ofendan los toros ni los toreros. Ya no hay toros como los de antes. Y en realidad tampoco toreros, ya no se torea igual.  Cuando se vendió la ganadería de Graciliano Pérez Tabernero, ese día Salamanca se tenía que haber puesto de luto”.