Domingo, 25 de agosto de 2019

Medic@mentos y Asistenci@ Terapéutic@

Entorno a la demanda, utilización y prescripción de los medicamentos destaca la necesidad de entender y comprender que en este tema se produce un encuentro entre diversos  profesionales sanitarios, la industria farmacéutica y las Administraciones Sanitarias que tienen el deber de preservar ante todo, la Seguridad del Paciente para a ofrecer un  mejor servicio a los ciudadanos.

Este tema tiene una gran importancia porque entre todos estos actores se ha conseguido que el medicamento forme parte del estilo de vida hasta tales extremos que se puede afirmar que la vida de los ciudadanos, pacientes y usuarios, está medicalizada. Esta es probablemente la razón para que los distintos profesionales sanitarios quieran participar en el proceso de preinscripción farmacéutica, sin olvidar que en algunos, afortunadamente los menos, prevalece el interés de participar en el negocio que comporta la tarta económica cuya ingrediente dulce principal es el medicamento.

Los medicamentos constituyen el tratamiento más habitual de las enfermedades y es en este ámbito en el que más se ha avanzado en la Medicina del Siglo XX porque se ha conseguido el control de los síntomas, las molestias y la curación de bastantes enfermedades. Su demanda y utilización ha ido creciendo exponencialmente según avanzaba la investigación de los ensayos clínicos. Esto es tan evidente que la Industria Farmacéutica constituye un pilar económico en muchos países, en EEUU es está la que condiciona los posibles avances sociales y comunitarios de su gran sistema sanitarios; pero que sólo llega a los que tienen más recursos económicos, convirtiendo el Derecho a la Salud en una fuente de desigualdad.

La principal evidencia sobre los medicamentos es que son efectivos para enfermedades para los que se investigaron al demostrar su efectividad y seguridad en los ensayos clínicos con muestras muy homogéneas por lo que pueden existir pacientes a los que nos les sean efectivos. Además, todos ellos pueden causar efectos adversos. Los médic@s, los farmacéutic@s y ahora los enfermer@s competentes y prudentes deben velar por garantizar la Seguridad del Paciente, en un contexto de gran demanda y excesiva utilización mediante automedicación, con frecuencia irresponsable por utilizar medicamentos por consejo de vecinos, amigos o de las redes sociales.

La automedicación ha convertido en ineficaces determinados antibióticos y antimicrobianos debido a las resistencias bacterianas por lo que ha tenido que instaurase una Programa y una estrategia para disminuir su incidencia. Además, estos fármacos tienen efectos ecológicos. Otro problema muy frecuente relacionado con su consumo es la denominada la terapia del bienestar, es decir, complejos vitamínicos, ansiolíticos, tranquilizantes, y otros muchos. Todos ellos deben de tomarse sólo cuando se necesitan y, mientras tanto, vida saludable basada en el sentido común controlando las emociones y, a las personas tóxicas que provocan intranquilidad, ansiedad y estrés.

En mi opinión, lo que necesita nuestro Sistema Sanitario es que los profesionales de la enfermería que ahora se incorporan legalmente a la posibilidad de prescribir fármacos lo hagan sin olvidar que su cometido fundamental es alfabetizar y educar a los pacientes en relación con la Salud poniendo en valor la Salud y, no la enfermedad con un estilo saludable. Digo esto porque es aquí donde está fallando la Sanidad y, por tanto, donde hay que poner el esfuerzo.

Los medicamentos son una buena herramienta cuando se necesitan y, cuando se prescriben a pacientes con un diagnóstico basado en pruebas sensibles y específicas y, no se deben utilizar alegremente porque no son inocuos. Según el Estudio Nacional sobre Efectos Adversos en la asistencia sanitaria española (ENEAS) la primera causa de estos efectos son los medicamentos. Luego hay que prescribir con comptencia profesional, racionalidad, responsabilidad y, seguridad Esta última debe ser la prioridad porque utilizar medicamentos comporta riesgo y, por tanto, la posibilidad de efectos no deseados.

 

JAMCA