Jueves, 18 de octubre de 2018

ASAJA pide un mayor compromiso a las administraciones para el impulso de iniciativas promovidas por las mujeres rurales     

Salamanca incorpora al sector agrario un 22,75% de mujeres en los últimos diez años, 154 frente a los 523 hombres
ASAJA pide que se rompan los estereotipos en torno a las mujeres que viven en los pueblos

Con motivo de la celebración, el 15 de octubre, del Día de la Mujer Rural, ASAJA Castilla y León quiere que se rompan los estereotipos en torno a las mujeres que viven en los pueblos, mujeres del siglo XXI con las mismas aspiraciones que tiene el resto de lograr sus objetivos vitales tanto en el plano personal y familiar como profesional. ASAJA destaca el dato de que en una de cada cuatro incorporaciones al sector las protagonistas son mujeres, mujeres que son titular y motor de su explotación, que deciden inversiones y ventas y que resisten los envites de las crisis con fortaleza y determinación, “aportando un extra de compromiso porque están acostumbradas a abrir caminos que para anteriores generaciones no eran posibles”, subraya la OPA.

Es importante destacar que no hay un único tipo de “mujer rural”, como tampoco hay un único tipo de mujer. De hecho, hay grandes diferencias en el mismo sector agroganadero. Las explotaciones de hoy, bien mecanizadas, en general no están dimensionadas para trabajar ambos cónyuges, con lo cual lo razonable es que agricultor sea uno de ambos, no los dos, y es cierto que muchas veces es el marido. Todavía son escasos, pero existen y más en las nuevas incorporaciones, los casos de mujeres agricultoras y ganaderas muy vocacionales que llevan la explotación bajo su titularidad y su trabajo, sin contar con nadie que le ayude, tan siquiera el marido o pareja si es que conviven con alguien. Por último, hay explotaciones, más ganaderas que agrícolas, que por su tamaño dan empleo a ambos cónyuges, cuya titularidad es compartida independientemente de la forma jurídica, y ambos están involucrados en la gestión y el trabajo, repartiéndose las tareas en función de la fortaleza física y las habilidades de cada uno.

Es cierto que la mujer rural, la mujer agricultora, se llevó la peor parte de ese trabajo penoso de la agricultura de hace décadas, cuando la mecanización no había entrado con la fuerza actual, y cuando además en esas labores domésticas, casi nada compartidas con los hombres, tampoco disponían de los recursos actuales. Hoy, en la agricultura y ganadería moderna y mecanizada, mayoritaria afortunadamente en Castilla y León, hay que trabajar para que las mujeres desempeñen el papel que en cada caso decidan. 

Tal como subraya el secretario general de ASAJA, José Antonio Turrado, “a la mujer que de verdad es agricultora no se le discrimina, se le admira y se le trata de igual a igual, por lo menos por la mayoría de los colegas que son gente normal. Y las leyes actuales le favorecen, cosa que es necesaria para lograr salvar unas diferencias que se arrastran desde hace siglos”. En este sentido, ASAJA aboga por un mayor compromiso de las administraciones para impulsar iniciativas promovidas por mujeres rurales, muchas de ellas en el campo de la agroalimentación, puesto que suponen una de las escasísimas fuentes de creación de empleo en los pueblos, junto a las residencias y centros de atención a mayores.

ASAJA recuerda las dificultades añadidas que tiene una mujer en el medio rural para lograr acceder a servicios normales en los núcleos urbanos, como son la sanidad, la educación o el cuidado y asistencia de hijos y familiares, por no mencionar la conexión a internet, más imprescindible si cabe para ellas, puesto que les permite comunicarse y romper la sensación de aislamiento. “Es muy importante que las administraciones, todas ellas, coordinen sus recursos para que cada mujer esté apoyada y pueda desarrollar su carrera profesional y cumplir sus aspiraciones”, resume ASAJA.