Viernes, 19 de octubre de 2018

Fundación Naturaleza y Hombre, premio Fundación BBVA por la conservación del Oeste Ibérico

Se trata del premio más prestigioso del país en materia medioambiental y servirá para impulsar la labor que realiza, explica el presidente

La Fundación lleva a cabo actuaciones para mejorar los hábitats de dehesa

Fundación Naturaleza y Hombre ha sido reconocida este año con el premio Fundación BBVA a la Conservación de la Biodiversidad por su labor de protección del Oeste Ibérico durante 15 años en los que se han llevado a cabo actuaciones para mejorar los hábitats de dehesa y sierra mediterráneas y favorecer la presencia de especies emblemáticas como el buitre negro, la cigüeña negra, el alimoche o el lince.

El área objeto del proyecto ‘Oeste Ibérico: la conservación del Gran Ecosistema’ se extiende por dos millones y medio de hectáreas entre España, en las provincias de Zamora, Salamanca y Cáceres, y Portugal. El límite norte se halla en los Arribes del Duero, próximo a Zamora, desde donde desciende hacia el sur, hasta la Sierra de San Pedro en Cáceres, e incluye espacios naturales como la Sierra de Malcata, Douro Internacional y Tajo Internacional en Portugal y Campo de Azaba y El Rebollar en España. Hacia el este, el límite se extiende hasta el Parque Nacional de Monfragüe, e incluye Las Hurdes y la Sierra de Béjar.

El Premio Fundación BBVA es el más prestigioso del país en materia medioambiental y Carlos Sánchez, presidente de Fundación Naturaleza y Hombre, ha señalado que, además de ser una satisfacción haberlo recibido, “este premio nos va a impulsar en nuestra labor de conservación”.

El proyecto premiado aglutina una red de 20.000 ha en total de fincas, entre las que se encuentran fincas privadas, distribuidas a lo largo de cuatro áreas de conservación: Campanarios de Azaba-Malcata, Faia Brava, Sierra de Gata, Monfragüe y Canchos de Ramiro-Tajo Internacional.

Especies emblemáticas y mejora de hábitats

En esas reservas, Fundación Naturaleza y Hombre, a través de distintos proyectos, ha llevado a cabo acciones para favorecer la presencia de especies como el buitre negro, el alimoche o el lince, con la introducción de conejo o perdiz roja, así como con la creación de muladares. Además, se han mejorado los hábitats de dehesa caracterizados principalmente por la presencia de encinas, se han restaurado y creado estanques temporales, y se han introducido razas de ganado autóctono en peligro de extinción como la vaca sayaguesa, el caballo de Las Retuertas y la oveja castellana negra.

Reservas privadas

Las reservas de Riscos del Águeda, Sierra de Gata o Campanarios de Azaba son algunos de los espacios emblemáticos del proyecto. En Campanarios de Azaba, aparte de las actuaciones mencionadas, se ha puesto en marcha un plan de desarrollo sostenible basado en el turismo de naturaleza. Esta reserva, además, ha sido el primer enclave en obtener la distinción de Reserva Entomológica y ahí, fue, además, donde se descubrió una nueva especie de insecto: el Eumerus azabense.

Pero en total son hasta 30 las fincas participantes, y uno de los instrumentos clave en la gestión de las mismas ha sido la figura de la Custodia del Territorio, por la que los propietarios se involucran directamente en la conservación medioambiental del mismo.

Otro de los hitos en los que se ha fijado el jurado para otorgar el premio es la creación en junio de 2015 de la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica, en la que Fundación Naturaleza y Hombre ha colaborado.