Viernes, 19 de octubre de 2018

Plagia una tesis, tala un árbol y compra un bebé…

En estos tiempos de impostura en los que vale todo los ayuntamientos se apuntan a la sobredosis de cemento –hay que oír al biólogo Raúl de Tapia abogar por las zonas arboladas para combatir el cambio climático en las ciudades-, los políticos al corta y pega descarado y la gente a la gestación subrogada, esa barbaridad tan grande como el hecho de que una fiscal, mujer, sepa que sus compañeros de congreso se van de parranda a una casa de putas y se quede tan ancha. Cosas de lo que ya damos por supuesto.

Recuerdo como si fuera ayer una conversación con una amiga convencida de que todos los hombres acababan sus fiestas en un puticlub, así, como si fuera lo más normal de mundo. No sé quién le habría inculcado semejante atrocidad, pero lo veía como un hecho inevitable, cosas de tíos, lo hace todo el mundo. Eso debió pensar nuestra ministra del gremio de la balanza ante la francachela de sus compañeros varones, total, uno se aburre en estas cosas y qué mejor que irse de putas y si es con menores, mejor. Lo más abyecto nos parece lo más normal: encargar un bebé a un vientre pagado, jalear a los violentos, copiar descaradamente, gritar sin oír al contrario… hasta tirar al rival de la moto. Estamos en el tiempo de la impostura.

De ahí que no me sorprenda el jaleo de la docta casa de las letras. A los de la RAE más les valía aceptar a José Mota como miembro destacado. Después de todo nadie ha hecho más publicidad después de Don Víctor García de la Concha de la casa del diccionario. Al hombre de la RAE le ha salido un competidor en la persona de Cebrián, que podrá tener sus virtudes, no lo dudo, pero que no lo veo como director de una institución que tiene excelentes lingüistas, escritores y lexicógrafos para cubrir ese puesto. Me va a perdonar el periodista porque me temo que lo suyo es adjuntar un título más a su dilatada carrera de hombre sabedor de su valía. Confío en que los señores del sillón letrado pongan coto a tan inconveniente candidatura, porque resulta que son más finos que Iglesias yéndose a por Bescansa como un toro de miura. Nuestros políticos no tienen ni cintura ni mano izquierda y embisten a lo bestia sin pensar en la sutileza de la oratoria. En eso quizás la única que se maneja bien es Ana Pastor y su varita mágica de presidenta del parlamento.

Menos mal que nos queda la página social, porque entre la muerte de la Caballé, diva divina, y la estupidez generalizada al menos se nos casa la aristocracia con aromas de glamour para contrarrestar la boda choni del torero Ortega Cano; siempre ha habido clases, por favor, aunque las hay que aprenden a ser más chic que una parisina en cuanto pisan la France. Lo digo por las fotos de cuchipandi de Briguitte Macron y de la Reina Letizia, todo glamour. Créanme, si mi chico me pide matrimonio me estudio las fotos de la boda de los Alba, y por supuesto, la próxima vez que quede con mi amiga Carmen Borrego me pongo un laciporro en el hombro que riéte tú de Kate Middletton. Si es que no hay nada mejor que sustituir la crónica política por la rosa y volverte pija del todo. Y que siga…       

Charo Alonso

Fotografía: Fernando Sánchez