Sábado, 21 de septiembre de 2019

Empatía

En estas postrimerías del mes de septiembre en que escribo  esta-reflexión- ya es otoño, pero con el tiempo cambiado pues en otras épocas y por estas fechas, más que estar “tostándote al sol, habría que decir: “Ya está el otoño que no hay quien lo aguante. Agua y viento, viento y agua. Se mete uno en las pozas hasta las orejas. Sólo por el perdido o por el monte bajo se puede andar”.

Estoy en la parcela un año más, recogiendo hojas caídas que este año son demasía y absorto en mis –reflexiones en voz baja-; pues está el panorama que entre unas cosas y otras, uno no gana para sustos. Y lo hago también esperándola llegada de mi buen amigo y vecino-el señor Manuel-; que seguramente tardará, pues ha sido recientemente operado de su rodilla izquierda que le traía a mal traer y es difícil la andadura de su casa a la mía aún con la ayuda del bastón que ya maneja con soltura.

He hecho una pausa y me siento a la vera del viejo olivo que traje desde tierras queridas del –Valle de Hornacinos-, allá en El Cerro y que será (aquí “tocaremos madera”, nunca mejor dicho), testigo silencioso y guardián fiel de mis cenizas; pues como bien decía otra persona seria y sabia, ese día llegará…: “Ser humano también significa saber que uno puede ganar batallas, pero nunca la guerra en este caso, la muerte tendrá la última palabra” Pues… eso que os decía.

Estoy esperando esa llegada anunciada del-señor Manuel-, para poder tener con él esas conversaciones, sin pretensiones, pero siempre sobre lo-divino y humano-. Asunto este que bien conoce pues su vida laboral como pastor de ovejas, en la soledad de los campos, le dio ocasión para pensar mucho y sacar conclusiones sabias “a su manera” no exentas de fina doble intención que  domina perfectamente. Además de que hoy tenemos temas para comentar largamente, empezando por algo de actualidad como la-EMPATÍA-que es algo poco conocida; pero que indudablemente sale a la “palestra” cuando interesa “camuflar” otros temas más importantes y que no es conveniente el darlas publicidad. O podemos hablar también de este desfase, verano-otoño, y que nos trae recuerdos de aquella juventud ya lejana  cuando escuchábamos la canción otoñal y teníamos intactas todas las ilusiones… “Aquella tarde de otoño madrileño en “Platerías” tomaba yo café, entrar en el local te vi, y al verte tan bonita me enamoré de ti…  ¡Oh tarde de Otoño!

Y llega el-señor Manuel-resoplando por el esfuerzo y muy cabreado, pidiendo un “sentajo” para descansar su humanidad dolorida en la caminata a la “pata coja”… y que se le pasa prontamente en cuanto le ofrezco un buen vino, anchoas y queso. Momento que aprovecho cuando le veo sosegado para iniciar una conversación-humano, divina- preguntándole sin miramientos: ¿Conoce usted lo que significa la Empatía?...

En principio pone cara de sorpresa, y espero represalias pues conozco “su pronto”. Pero el desconcertado soy yo cuando me contesta a estilo “sueco”… ¡más o menos! y me aclara: “Es que estos días eso lo he escuchado mucho en Televisiones y Radios y supongo que habrá salido en la Prensa diaria.

-Y…  ¿Qué opina usted?

Pues hombre… Creo que he conocido algo de esa Empatía-en mis soledades en los campos cuidando las ovejas. ¿Te cuento una pequeña historia?

-Cuente, cuente-

-Pues mira… “Hoy quiero hablarte de un “vecino” desconocido, que lamentablemente ha desaparecido y era habitual en los campos; y quiero hacerlo sin que nadie se sienta aludido, aunque si lo hace me ¡importa un pepino!... pues como está la gente de susceptible, alguien puede pensar que ¿Quién soy yo un humilde pastor de ovejas para dictar cátedra? Pero si te puedo asegurar, que en estas largas estancias en los campos abiertos conocí a un “vecino” con forma de ave, al que la gente del lugar llama “engaña-pastores”, que es que lo “borda” en su manera de proceder.

- El “tío” va volando y de repente se deja caer al suelo entre los surcos o las escobas y… ¡se convierte en una raíz!... Nosotros, los pastores, cuando nos juntábamos hacíamos apuestas para ver quien descubría donde estaba “camuflado” y nunca fuimos capaces de averiguarlo. Y cuando se “descamuflaba” con grandes ruidos y alharacas, nos daba un buen susto. Y no veas cuando tiene crías. Hemos sido testigos de cómo un perro de caza fue alejado paulatinamente a dos kilómetros del nido mientras el “engaña-pastores” se hacia el herido y el can le tocaba con su hocico, así hasta mil veces…

Sí, puede ser que yo sienta-empatía- por el engaña pastores.

-Oiga –señor Manuel. Tengo la impresión de que usted está lanzando un “mensaje” sibilino de “mala uva” y encubierto en contra de “algo o de “alguien”.

Seguramente, pero… ¡habrá que leer entre líneas!, lo que estoy seguro es, que si me insultan; no me llegará pues no tengo Redes Sociales y esas “zarandajas actuales de comunicación. Y vamos a seguir dándole buena “cuenta” a este vino y este queso, pues están buenísimos. Vale.