Domingo, 18 de agosto de 2019

Buenos días, buenas noches

Sagrario, Fátima, Nieves, como tantas otras personas, todos los días se saludan por la mañana y por la noche. Porque las nuevas tecnologías y las redes sociales no solo sirven para los griteríos.

Uno pensaba que quienes más partido le sacan a las TI son los millennial, pues para ellas y ellos, Internet es más que una red, un espacio; es la generación para la que un smartphone es más ventana que aparato. 
Yo diría que es más bien un apéndice, y no solo para la gente más joven... Y no lo señalo como crítica sino como hecho inapelable o signo de los tiempos.
Sin embargo, para quienes es verdaderamente una ventana, la de casa en concreto, me parece que es para gente más mayor... Para esos emigrantes digitales (muchos también fueron emigrantes emigrantes de los de Antonio Molina) que todos los días le dan los buenos días y las buenas noches por whatsapp a un montón de gente... muchas veces en diversas partes del mundo.  Es otra cara de la emigración digital.
Veo que se ha vuelto costumbre de gente de cierta edad, pero a la que se suman, velis nolis, otras generaciones.
Porque esa ventana es la de toda la vida, la de casa que abrimos al levantarnos y cerramos antes de irnos a dormir... Lo de abrir, en Salamanca, en invierno, tomémoslo como metáfora, porque cuando afuera hay un frío de los que hacen que el grajo vaya andando, no se abre nada.
Sin embargo, esta del whatsapp sí se puede abrir con frío. 
Esta ventana, la de la casa virtual, ya no solo da al patio...

O sí, pero ya es a un patio mucho más grande, con mucha más gente.