Sábado, 15 de diciembre de 2018
Béjar al día

La sencillez de la abundancia

HORCAJO DE MONTEMAYOR | Ayer sábado el grupo de teatro ‘Lazarillo de Tormes’ interpretó en la iglesia parroquial la obra ‘Teresa, la jardinera de la luz’, representación que se enmarca en el conjunto de actuaciones que la Diputación patrocina con motivo del Año Jubilar Teresiano

La representación tuvo lugar en la iglesia de santa María

Se llama Horcajo porque está situado en la horca natural que forma el terreno entre el río Sangusín y el arroyo Valtornero. Ha pertenecido al señorío de Montemayor y tiene el privilegio de estar flanqueado por las sierras de Béjar y Francia. Horcajo de Montemayor está además rodeado de bosques de castaños y nogales, y de dehesas y prados. La ruta de la Plata lo atraviesa, y a pesar de no estar muy poblado, cuenta con dos iglesias y una ermita. Siguiendo otra ruta, rica y preciosa también, como ésta de la Plata que alberga el Camino de Santiago, el grupo teatral ‘Lazarillo de Tormes’, continúa haciendo caminos para mostrar el de la vida de Teresa de Jesús, tan bien contada en su obra Teresa, la jardinera de la luz. Y este último fin de semana de septiembre, lo ha empezado en este pueblo.

Largo y duro camino el de estos actores que durante casi todo el año y de forma intensiva en este verano del 2018, han llegado a muchas localidades que demandaban su presencia para disfrutar de este montaje teatral con el que la Diputación se ha comprometido, dada la alta calidad y buenos resultados. Así fue desde sus comienzos allá por el 2015 con el V Centenario de la santa, y sigue siendo un broche de excepción para éste Año Jubilar Teresiano. La belleza y sencillez de la puesta en escena de Teresa, la jardinera de la luz corre paralela a la de la localidad que en la tarde de los santos Arcángeles le abre las puertas de su iglesia de santa María, para entrar de lleno en la historia de una mujer que sigue dejando huella allá por donde va. Un altar mayor que conformado por tres a la vez, recuerda la Trinidad de un solo Dios que Teresa supo explicar como nadie, mira de frente a la Tribuna de un magnífico coro, con la complicidad con la que aquella mujer se situó ante los hombres de su mundo. El singular artesonado de madera de santa María recogió de la escena la proyección de sus palabras que aún resuenan en el nuestro. Los actores que pisan esta iglesia vuelven a transformarse a lo largo de una hora en personajes del siglo XVI, que bien podrían haber compartido vida con la carmelita o que así lo parece por la verosimilitud con la que lo transmiten en escena. El público asistente a la obra, se traslada a la época de la que ellos parecen recién llegados. Los diálogos que se oyen, la profundidad de lo que los poemas de Teresa transmiten, y la frescura y simpatía, no exenta de ironía que el guión tiene, son tan cercanos y creíbles como el sonido que los vecinos de Horcajo de Montemayor perciben en los atardeceres veraniegos, y que provenientes de sus ganados, anuncian la caída de la tarde, y el regreso a casa para todos.

Los hábitos que visten los actores, el púlpito desde el que interpela nervioso el enviado de la Inquisición a las hermanas carmelitas de Teresa, o el órgano del que sale la música renacentista que interpreta alguien de aquel siglo XVI, como es el maestro Salinas, adquieren tal viso de naturalidad para los espectadores, como todo lo familiar que rodea la realidad de su pueblo. Porque en sus memorias siempre ha estado el puente romano que cruza el Sangusín, el molino de harina, o La Losa que se utilizara de lavadero. Esa misma memoria que la Historia deja en las gentes a través de lo que queda desde tiempo inmemorial, es lo que ‘Lazarillo de Tormes’ es capaz de acercar a nuestro tiempo desde la vida de Teresa de Jesús por la normalidad con la que lo hacen. La monja mística y elevada, culta y rebelde en su Orden religiosa, y en el orden establecido en su sociedad, aparece de repente como una simple mujer juzgada por sus actos.

San Pedro, patrón de Horcajo de Montemayor, es muy celebrado por sus paisanos, no sólo en su día de finales de junio, sino también en agosto, acompañando la fiesta de la virgen y la vuelta de los ausentes. Al acabar la obra, cerró pesaroso las puertas de la casa que sus vecinos sienten como suya, pues allí se vive lo más auténtico de la existencia. Todo pueblo tiene una iglesia que poder abrir, en el caso de Horcajo son dos, y así ‘Lazarillo de Tormes’ tiene la oportunidad de que su obra llegue a todo el mundo. Si a esto se añade la perspectiva tan accesible que de aquella admirable mujer nos presenta, es comprensible la perfecta simbiosis que se produce entre el recinto, puesta en escena y público cuando Teresa, la jardinera de la luz’ se representa. Y los actores de este grupo teatral dejan el camino de Santiago por el que han llegado en esta tarde a Horcajo de Montemayor, para seguir por otros, dando a conocer lo que tantos espectadores han visto ya, y es que el teatro de calidad, y tan original como el que ellos regalan, es un bien cultural al que se debe acceder.

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