Sábado, 21 de septiembre de 2019

Otoño

Uno de los momentos que pasé con Armando

“Deja volar la imaginación y disfruta perdiéndote por la Sierra de Salamanca y sus singulares pueblos, El Cerro, Poveda de las Cintas, Villoruela, Villaflores, Cantalpino y muchos y muchos más; recorre senderos, escucha los pájaros, disfruta de las puestas de sol, habla con sus gentes,  en la solana, disfruta del entorno… a la buena de Dios… ¡Estamos en otoño!

Cura la nostalgia; un sentimiento que ya no valoramos, absortos como estamos en las pos verdad de estos días y este siglo de vida tan programada y robótica ¡Estamos en otoño!

Es la estación de otoño, cuando cae la hoja, cuando el verde perenne se entremezcla  con otras mil tonalidades creando un cromatismo sugerente. Es el otoño tiempo de paseo, de andar, de ver, de ver mucho y con sosiego. Tiempo de añoranzas , recuerdos y deseos, esperanzas e ilusiones que dan sentido al presente y de aquello que se ha hecho eterno gracias a los encuentros y  reencuentros, entre personas, personajes, ambientes y paisajes. ¡Es tiempo de otoño!...

Y donde todavía y aún a pesar de tantos imponderables, se pueden ver lugares extraordinarios y dignos de ser conocidos, zonas agrestes de naturaleza virgen, paisajes de ensueño, de rica fauna, abundante vegetación, aguas frescas y cristalinas. Ermitas, conventos y monasterios, en senderos y caminos viejos… ¡Es tiempo de otoño!

Es el otoño tiempo de sementera y de mirar mucho al cielo. José María Gabriel y Galán escribía en “Surco arriba, surco, abajo”: “Araba el tío Roque con su yunta de dóciles vacas. Con la Temeraria con la Triguerona. Y conforme la reja iba hendiendo la tierra esponjada, que al calor y a la luz descubría las frescas entrañas, el secreto pensar del tío Roque, que en silencio en redor barruntaba por imán de silencio arrancado del fondo del alma, a expandirse sin miedo salía de la cárcel estrecha en que estaba, y en las alas de un aire de otoño se cernía con estas palabras. ¡Vuelve Triguerona!- ¡Vuelve Temeraria!  Es el otoño, tiempo de temores, por eso de la caída de la hoja, que tiene connotaciones de tradición con la muerte. Es el otoño tiempo de Todos los Santos y Difuntos; pero también y si el clima es propicio habrá proliferación de setas apetitosas, el Boletus Edulis, la Agaricus Macrospora… ¡Es tiempo de otoño!

Me gusta el  otoño y visitar los pueblos provinciales, y si puedo, escuchar el sonido de las campanas con emoción cuando tocan a misa, desde el silencio de los campos infinitos… Escribía con sentimiento también, Armando Moralejo, el humilde poeta de Cantalpino y gran persona; en sus “Recuerdos y Añoranzas”: “Ya no tocan las campanas… el toque  de las campanas las costumbres han cambiado, su sonoro repicar parece haberse olvidado”. Y se pregunta dolorido: ¿Es que no era útil y alegre escuchar su repicar?-¿Por qué entonces como antaño no han de volveré a tocar?... ¡Es tiempo de otoño!

Tiempo de nostalgias, amores y desamores... ¡ES OTOÑO!... a pesar de este mundo actual de las Redes Sociales y de la información como espectáculo. Un año más el ¡Otoño  ha vuelto! AMÉN.