Lunes, 16 de diciembre de 2019

Sólo sé que no sé nada

Dice Platón, al referirse a su maestro Sócrates[i], que era el más sabio de los hombres, y lo era por reconocer que no se puede saber algo con absoluta certeza, incluso en los casos en los que uno cree estar seguro. Yo compro de buena gana las palabras del filósofo ateniense porque reconozco que no soy capaz de encontrar respuestas a tantas preguntas como me formulo al cabo del día para tratar de comprender en mundo que vivimos.

¿Por qué se habla bombas inteligentes, como lo hizo el Sr. Josep Borrel a la sazón Ministro de Asuntos Exteriores, cuando la cualidad de “inteligente” únicamente puede aplicarse a seres dotados de ella, es decir que poseen la facultad de la mente que les permite – a los seres no los objetos - aprender, entender, razonar, tomar decisiones y formarse una idea determinada de la realidad.

¿Por qué un pedófilo ingresa en prisión si es condenado y a un sacerdote que abusa de menores, pedófilo y reincidente, únicamente se le prohíbe decir misa durante los 10 años que pasará recluido en un monasterio, aun aceptando que esta sea la mayor condena canónica impuesta a un sacerdote en España. ¿Y la condena penal que le corresponde como ciudadano?

Y siguiendo con el clero. ¿Por qué la Iglesia Católica se ha puesto siempre al lado de la Monarquías hereditarias cuando sus propios textos canónicos afirman que Dios no creo iguales?

¿Por qué a ciertos políticos, o que así se autodefinen cuando su deseo es vivir de la política y no para la política, no se les cae la cara de vergüenza, ni siquiera se ponen colorados, ni son fulminados por un rayo de Zeus, cuando nos mienten a todos, cuando nos ningunean permanentemente? ¿Por qué para el expresidente florero del Partido Popular, Sr. Aznar, la condena que fue dictada por un tribunal competente sobre la contabilidad B de su grupo no constituye una prueba de su existencia?

¿Por qué para ciertos grupos nacionalista votar a favor de unos presupuestos de todos y para todos está condicionado a que el gobierno de turno inste[ii] a los tribunales a excarcelar a político que están en prisión?   

¿Por qué alguien que roba 1.000 euros es condenado con pena de cárcel y los que nos roban millones de euros están en sus casas o gozan de beneficios carcelarios al poder pagar buenos y caros bufetes de abogados defensores?

¿Por qué aquellos que arriesgan sus vidas para salvar de morir ahogados a cientos de personas que en su desesperación huye de sus países a causa de la violencia o la pobreza, son tratados como delincuentes?

¿Por qué la abrumadora mayoría de los poseedores de estrellas Michelin son hombres como también lo son en el caso puestos relevantes de jueces y fiscales?

¿Por qué a las grandes empresas multinacionales, léase Google, Appel, etc.; se les permite evadir impuestos de forma descarada o simplemente se les sanciona con multar poco relevantes para sus inmensos beneficios; cuando a un pequeño o mediano empresario se le persigue sin piedad?

Puede que yo no sea capaz de establecer las preguntas adecuadas (tal vez por eso que dicen de que no hay respuestas imposibles sino preguntas mal formuladas), pero para realizarlas correctamente lo primero es comprender y en muchos casos es complicado hacerlo por la pésima, imprecisa y en ocasiones perversa y torticera utilización que se hace de nuestro rico idioma. Por ejemplo, que yo sepa, para decir faltar a la verdad, existe un término preciso en español: mentir.

Hoy se oye hablar más de conflictos que de guerras, de desnutrición crónica que de hambre. Se oye hablar más de sociedades endeudadas que de pobres, de condiciones laborales injustas que de esclavitud. Se habla de daños colaterales cuando se informa de muertes civiles o de escudos humanos, incluso de fuego amigo. A este ritmo pronto podremos leer o escuchar expresiones como utilización irregular de mano de obra no cualificada, en referencia a la explotación infantil

Maquillamos el lenguaje, lo amortiguamos para no ofender, para no ofendernos, abusamos de eufemismos. Pero, como digo, para encontrar respuestas es básico comprender antes de poder realizar las preguntas adecuadas. Por eso ya no sabe uno qué preguntar, aunque eso no sea excusa para continuar preguntando. Por estas razones siguen estando de plena actualidad las palabras de Sócrates: Sólo sé que no sé nada. Admitámoslo, pero no dejemos nunca de hacernos preguntas porque respuesta hay, aunque las que encontremos no nos gusten.  

[i] Apología de Sócrates

[ii] Instar: Pedir con insistencia que se haga algo o urgir la pronta ejecución de una cosa.