Instante y permanencia

 

 

Nuestra vida transcurre entre la melancolía de lo efímero y los recuerdos que reflejan los intervalos de las cosas, los instantes de nuestra vida, cada hora que es diferente y en cada momento nos trae flujos imperceptibles  de los instantes… En ese claro oscuro discurre nuestra vida. La melancolía lucha entre lo efímero del momento oportuno, efímero melancólico, y el efímero cósmico que vive preocupado por la captura del presente y su propia desaparición.

 

Somos sueños de un día, sueños de una sombra, transitamos como la materia de la que vive el tiempo, por eso como el tiempo la vida no se detiene y nuestro paso es fugaz , sólo podremos detener la pasión que la vida significó a través del afán del artista, de las palabras de los poetas, de las obras de los arquitectos… en definitiva a través del arte que se inspira en los instantes y deja una huella, un testimonio, un monumento del paso fugaz de la vida y su irremediable finitud,

Horacio, escribió: “Construí un monumento más duradero que el bronce”, al referirse a la palabra como elemento fundamental de la lucha contra el “no olvido”, añadió “porque en ella (la palabra) no moriré del todo”

La muerte significa el olvido y el arte  es la constancia de la lucha contra él, es esa lucha en la que  la palabra y la arquitectura constituyen la memoria que, a la vez, se proyecta hacia el futuro, cuando el rostro que se mira en los gastados espejos de la vida no es el mismo.


 

 

De esta manera el Arte se sirve de lo efímero para acariciar lo eterno, lo perdurable.

 

Todos poseemos el poder de acercarnos a esta afirmación cuando conectamos con un cuadro, una escultura, una canción, una fotografía… el momento de la comunión con la persona que la hizo , nos puede elevar a un orden superior porque en ese hecho somos capaces de acercarnos a la fuente de lo que existió y que produjo la obra.

 

Ese sueño perdido de nostalgia

del espejo gastado que es memoria

es la niebla donde subyace el arte de lo efímero

perdurable en el tiempo que vivimos.