Lunes, 17 de diciembre de 2018

La duda de los títulos

Nuevamente, las dudas sobre la validez de los títulos universitarios de políticos de la primera línea nacional sobrevuelan sobre la actualidad, habiéndose cobrado una nueva dimisión, la de la hasta ahora ministra de Sanidad, Carmen Montón, que habría plagiado la mayor parte de su trabajo fin de máster.

Sin embargo, la cosa no ha quedado ahí, y la sombra de sospecha sobre los títulos se ha extendido, dado que el líder de Ciudadanos, Albert Rivera (que tiene lo suyo también en este tema), se decidió a poner en duda esta semana en el Congreso de los Diputados la validez de la tesis doctoral del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

En este sentido, en su respuesta parlamentaria, Sánchez se defendió alegando que su tesis doctoral estaba depositada conforme marcaba la legalidad y la Universidad Camilo José Cela, señalando que estaba disponible para su consulta en la biblioteca universitaria correspondiente.

Tras estas palabras, numerosos periodistas se decidieron a ir a la biblioteca en cuestión, consultando la tesis del actual presidente, y tomando notas de la misma, debido a que ésta se encontraba disponible para su consulta física en la biblioteca, pero no podía sacarse de la misma en calidad de préstamo bibliotecario.

Quizá por no poder sacarse de la biblioteca, y por no estar disponible en formato digital para poder consultar su contenido por internet, se alimentaron las dudas desde algunos medios sobre el contenido de la tesis, planteándose la posibilidad de que parte de la misma hubiese sido plagiada o escrita por otra persona contratada por Sánchez. Sin embargo, hasta ahora no parece que se hayan podido demostrar a ciencia cierta dichas acusaciones, y será el tiempo el que determine si eran verdaderas o falsas, y si la sombra de sospecha sobre la tesis de Sánchez tenía fundamento o no.

Por otro lado, resulta bastante llamativo que quien haya hecho la acusación en el parlamento sea precisamente Albert Rivera, quien en 2015 en su currículum alojado en el Círculo de Economía (véase aquí), indicaba que era Doctor en Derecho Constitucional por la Universidad de Barcelona, título que según dicho currículum habría obtenido apenas un año después de licenciarse y obtener un máster, lo que parece imposible para llevar a cabo una tesis doctoral, que suele exigir varios años de investigación.

Sin embargo, en 2016, en plena ola de crecimiento de Ciudadanos, a Rivera se le ‘cayó’ el título de Doctor que se apuntaba un año antes, y en un artículo biográfico de La Razón, dicho Doctorado pasaba a ser ya “un postgrado en Derecho Constitucional”, y en vez de en la Universidad de Barcelona (UB) pasaba a estar obtenido en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB).

Hoy, la web del Congreso de los Diputados ya sólo recoge sobre Rivera la licenciatura y el máster en Derecho, sin rastro alguno de postgrados ni doctorados (véase aquí), si bien en la web de Ciudadanos sigue apareciendo como “doctorando” en Derecho Constitucional por la UAB (véase aquí).

Es decir, que según la web de C’s, Rivera estaría matriculado en el doctorado pero sin haber obtenido aún el título de Doctor, lo que en realidad supone casi presumir de algo que no se ha logrado, viniendo a ser como “vender la piel del oso antes de cazarla”. No obstante, cabe señalar que la propia Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha desmentido que sea doctorando en su universidad, indicando que “no está matriculado”.

En definitiva, que vistos los casos de los másteres de Montón, Casado o Cifuentes, o el doctorado esfumado de Rivera, parece que los políticos españoles están aquejados de “titulitis”, y de querer colgarse unos méritos que no habrían logrado en las aulas.

Por todo ello, en vez de preocuparse tanto de engordar el currículum con inventos, quizá nuestros políticos deberían de centrarse más en dirigir el país hacia las mayores metas posibles, especialmente en este nuestro querido Oeste, que agonizante va viendo cómo sus entrañas se vacían de juventud.