Martes, 18 de septiembre de 2018

Las buenas gentes

Mientras el Presidente de los Estados Unidos está inmerso en su particular caza de brujas o brujos, y el de la Federación Rusa, Vladimir Putin, invita a visitar su país a Kim Jong, dictador vitalicio de Corea del Norte por herencia paterna. Mientras estos dos primeros personajes, junto al primer mandatario chino, se intercambian arrumacos para ver cómo se reparten el mundo; en Europa una grave hemorragia interna causada por el avance de la ultraderecha y la continua llegada de refugiados y desplazados por la violencia, la pobreza y el hambre, amenaza de forma cada vez más preocupante el Estado de Derecho. 

Mientras las cifras sobre abandono escolar que aporta el informe de la Unión Europea, sitúa a España en la tasa más alta sólo superada por Malta; la Ministra de Sanidad, Carmen Montón, presenta su dimisión por presuntas irregularidades en la obtención de su Master en la Universidad Rey Juan Carlos – no es el primer caso – y por plagiar el trabajo de fin de ciclo eso sí, siempre con la justificación de que es lo mejor para el país.

Mientras China se apodera de África realizando numerosas y cuantiosas inversiones en la construcción de miles de kilómetros de carreteras, de autopistas, líneas férreas, puertos y parques industriales y además compra en dicho continente buena parte de sus materias primas, llevando a cabo una colonización silenciosa; la grandes potencias de las excolonias expolian sus ricos y abundantes recursos naturales, sembrando guerras y genocidios por donde pasan.

Mientras el cambio climático incrementa la pobreza y el hambre de muchos millones de personas en el mundo y la próxima Cumbre de Acción Climática Mundial fracasara – no hay que ser muy listo para intuirlo – por falta de acuerdo en la financiación de las acciones necesarias para revertir el avance; los ciudadanos de los países ricos estamos cada vez más gordos y gastamos más dinero en procedimientos y productos para adelgazar.

Mientras hay gente dispuesta a pagar más de 300 euros por un par de zapatillas Yeezy 700 Wave Runner o 1.5000 euros por el nuevo iPhone X Plus, después de pasar la noche durmiendo a la puerta de la tienda para ser el primero o primera en tenerlo.

Mientras todo esto sucede en el mundo, hay gentes, en su mayoría ciudadanos anónimos, que tratan de salvar a miles de personas refugiadas en la ciudad de Idlib, Siria, de la masacre que pretende llevar a cabo el ejército de Al Assad, apoyado por rusos e iraníes. Gentes que ofrecen su trabajo, en ocasiones también su vida, cuidando de los desfavorecidos, de los olvidaos, de los nadies, como les llamaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano[i]

Sergio Picazo, periodista y además profesor de Periodismo, escribe: “Generalmente, los periodistas acostumbramos a cubrir, de forma profunda y extensa, las guerras. En cambio, prácticamente ningún periodista se interesa por ir a cubrir las paces[1]” Y las paces también son importantes y deben ser difundidas y conocidas por todos para que sirvan como contrapeso al desánimo y la apatía reinante en la mayoría de la sociedad.

No me duelen los actos de la gente mala, me duele la indiferencia de la gente buena, afirma Martin Luther King (creo que alguna vez ya lo he citado pero da igual porque es muy real e ilustrativo) Y es que la buena gente tiene un gran poder y es capaz de transmitir esas buenas sensaciones que tanta falta nos hacen, por eso es importante conocerlas y sumarse a ellas. Siempre serán más los buenos que lo malos aunque los primeros no sean conscientes de ello.

Desmond Tutu religioso e incasable luchador por la abolición de Apartheid en su país, Sudáfrica, primer sudafricano negro ordenado Arzobispo y Premio Nobel de la Paz en 1984, afirmaba: “Haz pequeños actos de bondad donde estés. Son todos esos pequeños actos los que sumados arrollan al mundo.”

Las buenas gentes continúan trabajando cada día para construir un mundo más justo, y en algún momento el cambio se producirá. Sumemos pues y arrollemos el mundo.

[1] https://www.somostriodos.com/donde-se-esconden-las-buenas-noticias/

[i] Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos: Que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no hacen arte, sino artesanía. Que no practican cultura, sino folklore. Que no son seres humanos, sino recursos humanos. Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.