Lunes, 19 de noviembre de 2018

Cartas de los lectores

La reforma de la Plaza de Julián Sánchez “El Charro” y otras menudencias

Visto lo que ha ocurrido en esta plaza, reformada estas últimas semanas a pesar de que estaba bastante bien, aparte de un poco sucia, nos preguntamos que a qué viene tanta reforma inútil sino es a gastar dinero con cualquier pretexto.

El alcalde dijo que se trataba de mejorar la accesibilidad y movilidad, pero en ese tema este espacio está exactamente igual o peor: con las aceras que no tienen continuidad y con un paso de cebra que no está al mismo nivel de la calzada, conforme a la Ley. 

Y es que, nos preguntamos, otra vez, para quién se hacen estas reformas. ¿Para los peatones?, no, sus itinerarios no han mejorado en absoluto. ¿Para los niños? ¿para los perros? Porque la verdad, apenas hemos visto usuarios. El pequeño recinto para los perros, con dos puertas (por otra parte dobles, como de alta seguridad), no lo entendemos, ¡dos puertas para un espacio tan pequeñito….! La fuente central, ya llena de basura, parece más papelera que fuente. Por favor, no vuelvan a instalar ni una fuente ornamental más en Salamanca; no sabemos si alguna de las decenas que se han construido en las últimas décadas ha conseguido esa función de embellecer un jardín. Primero nos tendríamos que civilizar y saber cómo se gestiona un servicio de mantenimiento.

Cuando una plaza está bien diseñada, y ésta lo estaba dentro de la limitación impuesta por tener un aparcamiento debajo, lo más probable que puede ocurrir es que las reformas que hagamos sean para peor o para dejarla igual. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido, aparte de haber talado algún árbol que estorbaba al nuevo proyecto y también lamentablemente se ha perdido la oportunidad de haber plantado varios árboles más en el perímetro.

    ¿Qué quería el señor alcalde? ¿poner unos juegos infantiles y unas las máquinas de ejercicios saludables? pues para eso no hacía falta reformar la plaza completamente y despilfarrar 215.000 euros

    Otra plaza, remodelada hace varios meses, resulta aún más absurda, la de Salesas; el resultado ha sido nefasto en todos los aspectos, principalmente el estético. Las vallas de madera intentan emular a las de Melilla, por la altura y por ser dobles: una alta de madera, otra baja de hormigón y piedra. ¿es eso un parque? El resultado es horrible, los comentarios que hemos oído de las personas vecinas, no pueden ser más sarcásticos.

¿Cuándo nos vamos a enterar de que un parque son unos jardines con unos árboles, arbustos y unos bancos confortables y limpios? ¿Cuál es el problema? : que eso es demasiado barato.

José M Lorenzo Huerta, Comité Antinuclear y Ecologista de Salamanca