Miércoles, 21 de agosto de 2019

Sigan los padres llevando a sus hijos al colegio en coche, si quieren...

Si quieren que sus hijos, y los de los demás, padezcan  más problemas respiratorios, tengan más dificultades de atención y concentración,  menor rendimiento escolar general.

Hace unas décadas podría ser explicable que los padres optaran por la supuesta comodidad que da el coche. Pero desde que rigurosos estudios ambientales han demostrado definitivamente las consecuencias nefastas de la polución atmosférica sobre gran parte de la población infantil y sobre la morbilidad general de la población, no hay excusa razonable alguna para seguir utilizando alegremente en las ciudades el coche particular.

Volvamos a la población infantil. Los estudios ambientales citados se han realizado tanto en el conjunto de ciudades con alto índice de contaminación, comparando datos de niños en edad escolar, con los de ciudades de baja contaminación. También se han realizado numerosos estudios, en España y fuera de España, comparando poblaciones de niños que viven en barrios con alta contaminación atmosférica con poblaciones de niños que dentro de la misma ciudad, viven en barrios con poca contaminación. Incluso, en tercer lugar, se han hecho estudios ambientales de la misma población infantil, COMPARANDO LOS QUE VIVEN EN CALLES DE MUCHO TRÁFICO RODADO CON LOS QUE VIVEN EN CALLES PEATONALES Y DE POCO TRÁFICO. Pues bien, todos los estudios citados llegan a los mismos datos comprobados: lo/as niño/as que viven en entornos físicos de alto tráfico, presentan: a) dificultades respiratorias en gravedad y en frecuencia, mayores que los que viven en ambientes bajos o libres de tráfico. b) Estas niñas/os presentan dificultades de atención y concentración en las tareas, además de mayor irritabilidad general, en mayor grado que las/os que viven en zonas de aire limpio. c) Los rendimientos escolares son significativamente más bajos en los que viven en ciudades, barrios o calles con mucho tráfico, que los que viven en zonas de aire limpio.

Salamanca, ciudad de cultura y saberes, ciudad con universidad prestigiosa (al menos en el pasado)  no puede ir a contracorriente de las ciudades que en nuestro país y en toda Europa van trasformando positivamente su medio ambiente, desplazando a los coches, por medios de locomoción más limpios. Y no caigamos en conductas contradictorias, que rayan a veces en el ridículo,  cuando jóvenes padres y madres por las mañanas o por las tardes llevan a sus hijos al colegio en coche, y luego por la tarde o noche salen a correr por las mismas calles, para estar en forma, mientras los niños ven la televisión.  

Apuntamos, para finalizar, una última enseñanza que se les niega a los niños cuyos padres les llevan al colegio en coche: no saber qué graves problemas tiene el planeta en el que vivimos, por diversos motivos y entre los más importantes, el tráfico de la gran mayoría de las ciudades de todo el mundo.