Lunes, 19 de noviembre de 2018
Béjar al día

Susto con El Capea en su segundo de la tarde del que recibe un fuerte golpe, afortunadamente sin consecuencias

BÉJAR | Las lluvias intermitentes respetan la Corrida de La Virgen en la Plaza de Toros de El Castañar, con toreros valientes y toros nobles pero sin fuerza

Tarde de lluvias intermitentes con granizo incluido pero la afición aguanta las embestidas de la climatología, tres cuartos de entrada. Comienza la tarde de toros con la procesión de la Virgen de los Toreros por el ruedo bejarano, con el himno nacional de fondo y con respeto del auditorio. Minuto de silencio por el reciente fallecimiento de Angelete.

Terna compuesta por Juan Serrano (Finito de Córdoba) con vestido de grana, Pedro Gutiérrez (El Capea) de color rojo y Paco Ureña de lila y oro. Toros todos negros a excepción del último de color castaño, de Vellosino, todos ellos muy justitos de fuerza pero nobles. Hubo que sacar el sobrero en sustitución del primero de la tarde por muerte fortuita por encima de la raya de picadores después de los primeros lances a la verónica de Finito.

Público benévolo en general solicitando los trofeos y presidencia fácil en la concesión de los mismos durante toda la tarde, todos los toreros salen por la Puerta Grande.

Segundo toro de la tarde para Finito como consecuencia del incidente con el primero, el cual recibe estirándose con el capote y toreando con continuidad. Una entrada al caballo que pica en buen sitio sin castigar demasiado, consciente de las fuerzas del animal, aunque el público le afea la conducta. Comienzo de la faena de muleta con derechazos, gustándose y a más, seguido de una buena tanda de naturales y algunos pases de pecho. Mata con una estocada casi completa, algo trasera, pero efectiva.

Tercer toro de la tarde, primero para El Capea, brinda a su compañero y paisano Domingo López Chaves, comenzando con muchas ganas y recibiendo al toro en las tablas, con dos largas cambiadas y muy valiente. Faena sencilla de muleta con algún buen natural, templado y llevando al toro. Pinchazo y posterior estocada hasta la bola. Una oreja y solicitud de segunda.

Cuarto toro de la tarde, para Paco Ureña, comienzo de la faena estirándose y juntando las piernas. Buen quite y banderillas aseadas, brinda al Empresario de la plaza J.I. Cascón. Sigue la faena con la muleta con la mano derecha con buenos pases, animado por el público, continuando con buenos naturales, lentos, templados y suaves, con distancia entre la muleta y el toro, seguidos de varios pases ayudados por alto antes de entrar a matar. Estocada buena y rápida, el toro muere sin puntilla, dos orejas y rabo.

Quinto de la tarde, segundo del lote de finito; buenos lances iniciales, entrada al caballo, puyazo trasero, brinda el toro a Pedro Gutiérrez Moya ‘Niño de la Capea’ que ve la corrida entre el público. Empieza la faena con múltiples naturales, rematando en buenos pases de pecho. Muy quieto sigue con la derecha y vuelve al natural, parando con la mano y acunando al toro. Estocada hasta dentro, dos orejas y rabo.

Sexto de la tarde, segundo para El Capea, comienzo con varias verónicas y brinda al público, este se lo agradece y responde con una fuerte ovación. Sigue con muchas ganas y empieza con las rodillas en tierra. Fuerte golpe que afortunadamente terminó sólo en un susto, tanto del público como de su cuadrilla. El torero se crece y continúa aún más valiente de lo que había comenzado, con varios naturales y muchos pases de rodillas otra vez. Pinchazo posterior y estocada trasera atravesada. Descabello y mata a la primera. Pañuelo azul para el toro y vuelta al ruedo para el animal muerto. Oreja para el torero que pudo haber cortado una segunda si hubiera acertado con la espada a la primera.

Séptimo de la tarde, segundo para Ureña, empieza con el capote con pases aseados pero sin transmitir demasiado, quizá porque el público ya estaba cansado, empezaba a refrescar y la lluvia volvía a amenazar de nuevo. Banderillas aseadas e inicio con la capa por la derecha y algunos naturales. Mata con pinchazo y posterior descabello. Otra oreja más.

Javier Calvarro