Jueves, 13 de agosto de 2020

La antigua fábrica de luz de Tejares

Aguas abajo del Tormes, al lado sur del río y de la pesquera de Tejares, hay un edificio gris y cochambroso, cerrado a cal y canto. Los paseantes se preguntan qué puede ser, o haber sido, y sólo los vecinos más viejos lo recuerdan como la antigua fábrica de luz.

Abandonado hace décadas, ahora el ayuntamiento lo quiere recuperar, dentro de los proyectos del plan Tormes +, aunque no tiene muy claro a que usó adaptarlo: ¿museo, centro de interpretación, observatorio natural…?  Ahora mismo no hay mucho que interpretar u observar en la zona, un secarral castigado por la maquinaria que está medio reparando la pesquera. (Queremos decir con esto que se está trabajando sólo en el tramo central de esta, dejando los extremos como estaban). Llama la atención que no se haya planteado la desaparición del propio edificio, ya muy deteriorado y con escasa relación con el entorno.

Cuando estos trabajos estén acabados y el agua vuelva a su cauce anterior, pasando bajo el molino, habrá que ser pacientes hasta que vuelvan también a este entorno los cormoranes, garcetas y patos que antes animaban el paisaje, alimentándose una fauna piscícola que desapareció con el agua.

Aunque los técnicos de la Confederación Hidrográfica tienen la desfachatez de decir en sus informes que la zona está “en proceso de recuperación medioambiental”, lo cierto es que las dos roturas de la pesquera han sido desastrosas para el entorno natural y la higiene pública en esta zona de la ciudad, como ha podido y puede comprobar cualquiera que la haya conocido anteriormente. (La primera rotura fue debida a un aberrante plan del alcalde Lanzarote –relacionado con el Parque de Vehículos de la limpieza sobre el que unos y otros hacen la vista gorda, cuando tiene una sentencia de ilegalidad– y la segunda, consecuencia de la propia dejadez de la CHD y del ayuntamiento). Algo tanto más evidente cuando se contrasta esta situación de abandono y suciedad con el cuidado de que goza el río aguas abajo (Villamayor) y arriba (centro de Salamanca y Santa Marta), como zona de ocio y de esparcimiento agradable.

Se habla de centro de interpretación como posible uso en la antigua fábrica de luz. Y, ya que de momento es difícil interpretar un entorno natural tan castigado, quizá podríamos empezar “interpretando” el propio edificio y su entorno próximo: la pesquera, el molino y el antiguo “palacio de los marqueses” (actual centro de “educación vial”, donde por cierto no vemos que se eduque a nadie).

Por ahora nos limitaremos a señalar que toda esta zona pertenecía, desde el siglo XVIII, a los marqueses Castellanos, siendo el uso original de la presa aportar agua al molino harinero, un edificio actualmente adaptado a uso residencial. Sólo a principios del siglo xx se creó el edificio de la fábrica de luz como pequeña central hidroeléctrica, con dos turbinas y una potencia total teórica de 320 Kw y efectiva de 256 Kw (datos del profesor Pedro Amigo).

Pero debió de durar poco como tal, pues ya en los años treinta su producción eléctrica era mínima, probablemente debido a la competencia de las grandes compañías eléctricas que por entonces se instalaron en la ciudad de Salamanca.

Una historia a la que será interesante volver, para aportar algo a esa “interpretación” que se pretende.