Viernes, 16 de noviembre de 2018

El regreso de Morante y Manzanares

Vuelven a Salamanca el 14 de septiembre en un cartel que completa Juan del Álamo con toros de Vellosino y que es una de las grandes citas del ciclo

El de la tarde del 14 de septiembre es, sobre el papel, una de las grandes citas de esta Feria de Salamanca, con la presencia de Morante de la Puebla y Manzanares, que el año pasado se cayeron de la feria y no pudieron estar en La Glorieta, junto al salmantino Juan del Álamo. La terna se medirá con toros de Vellosino, que regresan al coso salmantino tras cuatro años de ausencia.

A José Antonio Morante hay que verlo, sí o sí. Morante es un torero distinto, único e irrepetible, con sus luces y sus sombras, como todos los toreros de arte, como todos los toreros tocados por la varita de Dios. Como los genios, como los elegidos.

Bien lo saben, bien lo sabemos en Salamanca, donde ha firmado faenas eternas, donde se vive, se respira, se siente el toreo. Y Morante es todo eso, es belleza, es sentimiento, es la esencia del toreo; es torero de arte pero también de valor, toreo de triunfos y también de broncas. Un torero que no deja a nadie indiferente. Pero todos le esperan. Seguir a Morante es estar a la espera de que en cualquier momento surja, brote el milagro del toreo. Y cuando fluye, lo interpreta como nadie.

Morante regresa a La Glorieta en este mes de septiembre tras su ausencia en 2017, después de anunciar sorpresivamente en agosto del año pasado su retirada en una temporada llena de nubarrones, lo que le impidió comparecer en Salamanca en un cartel que quedaba desbaratado por completo a última hora con la ausencia de Manzanares –con quien repite cartel esta feria- y Talavante, quien este año no entra en el ciclo salmantino a pesar de la extraordinaria dimensión de su toreo, siendo una de las ausencias más sonadas del ciclo.

El de La Puebla, que reaparecía en mayo en la Feria de Jerez, comparece en Salamanca en una temporada diseñada de la mano de Manolo Lozano, con menos corridas, sin televisión y a tan solo quince días del sonado doblete con el que cerrará su temporada en Sevilla en la Feria de San Miguel, los días 29 y 30 de septiembre. Y lo hace anunciado con uno de sus hierros preferidos, el de Vellosino, de encaste Domecq, que pasta en el Campo de Ledesma, con el que también está acartelado en Valladolid en un cartel en el que figura asimismo José María Manzanares. Así, los toros de los hermanos Núñez Elvira regresan a La Glorieta tras cuatro años de ausencia.

Manzanares

Regresa también a Salamanca José María Manzanares, un torero de regusto y empaque, quien el año pasado no pudo cumplir su compromiso en La Glorieta por una lesión que hubo de ser operada y le hizo perder varios compromisos en el tramo final de la temporada. Siempre esperado, siempre bienvenido como figura del toreo que es, a la capital del Tormes acude tras su doblete en la Feria de Valladolid y tras una intensa temporada, con la llave de numerosas puertas grandes con unas faenas preciosistas que rubrica con un cañón en la espada .

Del Álamo

En cuanto a Juan del Álamo, el salmantino iniciaba la temporada con nuevos apoderados tras su ruptura con Rui Bento y acudía con un triplete a Madrid después de su apoteósica Puerta Grande del año pasado. Aunque apenas tuvo opciones en San Isidro, el mirobrigense ha estado presente en las principales ferias de la temporada, revalidando su crédito, con faenas de mucho peso como la realizada en julio en San Fermín, en una plaza que se le resistía.

La de Salamanca es una plaza talismán para Juan del Álamo, ya que en La Glorieta ha firmado faenas históricas como el indulto a ‘Higuero’, de Domingo Hernández, en 2016, que se convertía así en el segundo toro que se ganaba la vida en La Glorieta.

También con uno de Garcigrande abría el año pasado la Puerta Grande de La Glorieta después de una intensa faena a ‘Ingrato’, que a la postre obtuvo el premio del Toro de Oro que concede la Junta de Castilla y León al mejor ejemplar lidiado en la Feria de Salamanca.

  • José María Manzanares