Jueves, 1 de octubre de 2020

Ecumenismo misionero y espíritu europeísta en Estrasburgo

Estrasburgo es una ciudad de ejemplar convivencia: de católicos, protestantes, judíos y musulmanes

Desde esta hermosa Alsacia francesa, a cuarenta kilómetros de Estrasburgo, tengo la oportunidad, y lo hago con mucho gusto, de contar la vivencia de cuatro días, en que un grupo de protestantes y católicos, y hasta un ortodoxo rumano, nos hemos encontrado, como cada año, para reflexionar sobre la acción misionera de las iglesias protestantes y católica, fundamentalmente, en los lugares más apartados del mundo.

Todos los años lo hacemos, desde hace ya casi cuarenta. En dos ocasiones hemos celebrado estas jornadas incluso en España. A pesar de tratarse de un movimiento nacido en la Facultad de Teología de Lyon y que se desarrolla fundamentalmente en lengua francesa.

Se trata de una reunión de estudio, que siempre termina con la publicación de sus actas, últimamente en la prestigiosa editorial Karthala, de París. Asistimos, sobre todo, profesores e investigadores de Historia de la Iglesia, con presencia de algunos misioneros en activo, que ayudan a contrastar lo presentado en las comunicaciones teóricas con la realidad misionera actual. En las últimas sesiones se han hecho presentes más antropólogos, que investigan y dan a conocer la realidad sociológica de los grupos humanos sobre los cuales recae la labor de la acción misionera.

Los estudiosos son tanto católicos como protestantes, y los estudios versan tanto sobre realizaciones de las misiones de la Iglesia Católica como de las acciones llevadas a cabo por las diversas denominaciones anglicanas, protestantes o luteranas. Resulta así un hermoso ejercicio ecuménico, muy práctico y estimulante.

Cada año se toca un tema de actualidad diferente, y en éste el tema ha sido “La misión del rito y los ritos en la misión”.  Se comenzó el lunes con dos temas de planteamiento general, presentados por los dos coordinadores del equipo científico que hace este año el seguimiento de los trabajos hasta su publicación.

El profesor emérito de la Universidad de Lovaina Jean Pirotte rememoró y resumió la historia de la prohibición y tardía aprobación de los ritos chinos y malabares de la India; una triste historia, de la que sin embargo hemos podido aprender mucho.

Olivier Servais, profesor de antropología de la Universidad de Lovaina, nos mostró una interesantísima experiencia virtual tipo juegos de rol, que llegó a incluir hasta una misa católica destinada al seguimiento de todos los participantes.

Se han presentado experiencias de Filipinas, de Benín en África, en un paralelismo del pacto de sangre de los nativos con el rito de la Eucaristía. Se han presentado varios ejemplos de ritos funerarios de diferentes países, y hasta los ritos de iniciación de una sociedad cuasi secreta del Togo: la Orden de Marshall. También se presentó un sacrificio propiciatorio característico de las Antillas francesas. Y el vals de los espíritus, propio de los nativos del norte de Canadá. Algunas de estas intervenciones fueron ilustradas incluso por reportajes de televisión realizados o asesorados por los mismos ponentes.

Las lecciones teóricas fueron acompañadas con un día de asueto en Estrasburgo, que nos ayudó a conocer a esta interesante ciudad alsaciana. Dentro de los avatares por los que la ciudad, ya existente en la época de los romanos, ha tenido que pasar a lo largo de los siglos, siendo incluso continuamente disputada entre alemanes y franceses, la ciudad reviste hoy un magnífico ambiente de acogida plurinacional y pluricultural, situándola a la cabecera de todos los movimientos de la integración europea.

Un agradable paseo en barco por el río nos situó en una visión de conjunto de la ciudad, poniendo de relieve, sobre todo, los imponentes edificios del Consejo de Europa y del Parlamento Europeo, con presencia también de la Corte de Justicia de la misma Europa. Pero un paseo a pie, orientado por un nativo bien conocedor de la historia y de la actualidad de la ciudad, nos ayudó a completar la interesantísima perspectiva de la ciudad prusiana imperial, que ha dejado en ella profundísimas huellas, que la conforman como ciudad polifacética y plural, tanto desde el punto de vista cultural, con la universidad más grande de Francia después de la de París, y una gran biblioteca, quizá la mejor y más completa de Europa. En frente, el Palacio Imperial. En los lados las cámaras políticas y financieras, y en el otro lado de la gran cruz de edificios notables e influyentes, la antiquísima y siempre renovada Catedral de Estrasburgo, “como faro luminoso” de toda la vida riquísima de la ciudad.

El guía nos informó que Estrasburgo es una ciudad de ejemplar convivencia: de católicos, protestantes, judíos y musulmanes, procedentes éstos en su mayoría de Turquía, como los residentes en Alemania, de cuya lengua y gran parte de las costumbres participa Alsacia y por supuesto Estrasburgo.