Jueves, 16 de agosto de 2018

El pueblo histórico de Belmonte recibe su Feria Medieval recreando un campamento militar

Belmonte es una de las 12 Aldeas Históricas de Portugal y este certamen constituye uno de sus eventos más señalados, alcanzando la decimoquinta edición

Animación de calle y productos artesanos en la Feria Medieval de Belmonte/ Fotos: Martín-Garay

Belmonte es una villa portuguesa situada entre Guarda y Covilhã, que organiza una feria medieval desde los tiempos en que no abundaban estos festejos, por eso, se ha convertido en una de las más conocidas de la región y de las que reciben más visitantes.

La inquietud de los organizadores es presentar cada año alguna particularidad que le otorgue un matiz diferente. Este año, la Feria Medieval de Belmonte apuesta por la instalación de un campamento militar, dirigido a los más pequeños, donde puedan familiarizarse con utensilios de la época y descubrir algunas historias relacionadas con la Edad Media y con el rico pasado de Belmonte.

Si hay algo que tiene Belmonte es un papel relevante en la Historia de Portugal y de América. Aquí nació Pedro Alvares Cabral, el primer europeo en llegar a Brasil, un 22 de abril de 1500. La familia Cabral pertenecía a la nobleza y habitaba el, todavía hoy bien conservado, castillo de Belmonte, que cuenta con una de las ‘ventanas manuelinas’ más importantes del gótico portugués.

Precisamente, será en la zona alta de la villa, alrededor del castillo y en las calles aledañas, -las que conforman el centro histórico y el barrio judío-, donde transcurra la animación de la feria medieval, que contará en esta edición con casi 160 expositores.

Estará prohibido el uso de vasos de plástico, por ello, se venderá un vaso de barro con el símbolo de los Cabral, símbolo también de Belmonte, que podrá ser reutilizado. En estas ferias que se celebran en la calle, existe cada vez una mayor preocupación medioambiental.

Los momentos altos del evento son el cortejo, que marca la apertura oficial de la fiesta, el desfile y los torneos a caballo. Son estos torneos entre caballeros una de las piezas más atractivas de este festejo, pues en él participan algunos de los mejores ‘caballeros’ de Portugal.

La villa de Belmonte se tornó particularmente conocida cuando hace 4 décadas se hizo público que aquí había vivido una comunidad judía ininterrumpidamente desde, al menos, el siglo XIII y se había mantenido, incluso, después del decreto de expulsión del rey D. Manuel I en 1496, siguiendo lo que cuatro años antes ordenaran sus suegros españoles, los Reyes Católicos.

Actualmente, la comunidad judía de Belmonte está organizada y cuenta con una sinagoga con rabino. Muchas son las huellas de la cultura hebrea que persisten en esta localidad, la propia familia Cabral, parece ser que era cripto-judía (cristianos nuevos). Aquí, de manera aún más evidente que en otras villas y pueblos de la Beira portuguesa, está patente su pasado judío, por ello, la villa forma parte de la Red de Juderías de Portugal.

Belmonte tiene un bien documentado Museo Judío y un Museo de los Descubrimientos, además de un Museo del Aceite y otro medioambiental sobre el río Zêzere. Es un pueblo portugués muy visitado, no solo por todo este patrimonio histórico, sino también por su proximidad a las cumbres de la sierra de la Estrella. Muchos de los turistas que acuden a Belmonte son brasileños, debido a la vinculación del municipio con el descubrimiento de Brasil. Asimismo, recibe muchos visitantes judíos y descendientes de judíos sefardíes.