Miércoles, 15 de agosto de 2018
Bracamonte al día

Campo de arziello

CANTARACILLO | Ayer miércoles 8 de agosto, la iglesia de La Asunción acogía al grupo de Teatro ‘Lazarillo de Tormes" para representar su montaje ‘Teresa, la jardinera de la luz’ en el marco del conjunto de actuaciones que la Diputación de Salamanca está patrocinando para conmemorar el Año Jubilar Teresiano

La representación tuvo lugar ayer miércoles en la iglesia de la Asunción

Se cree que la posible etimología del topónimo Cantaracillo venga de la antigua palabra ‘can’: campo; y de ‘arziello’: arcaico diminutivo de arco. Lo que sí es seguro es que el pueblo además de remontarse a la época de la repoblación leonesa en tiempos aquellos de la Reconquista, fue fronterizo enclave en la frontera castellana y lugar de continuas batallas y enfrentamientos. No es de extrañar que los llamados ‘campos’ hicieran más alusión a los de estas batallas, que aquellos más productivos, por estar cultivados para la alimentación de gentes y ganados. Entre los posibles restos encontrados, a saber por qué motivo, se hallaría el arco que ha dado el nombre al pueblo, incluido en la provincia abulense hasta mediados del XIX, fecha en la que pasó a ser salmantino. En tierras abulenses nació también a principios del XVI, una mujer que mucho supo de batallas y enfrentamientos en un intento de hacer fructificar la libertad e igualdad que también alimentan el alma y corazón humanos. Se llamaba Teresa de Cepeda y Ahumada y eligió libremente ser monja para entregar su corazón y vida al amor de Jesús de Nazaret. Historias de pueblos y gentes que van conformando la de todos los que formamos parte de ellas, para escribirla en mayúsculas.

En mayúsculas ha escrito la de Teresa de Jesús el grupo de teatro ‘Lazarillo de Tormes’, con la interpretación de su obra de teatro Teresa, la jardinera de la luz, en cuya elaboración han participado todos sus componentes a partir del guión del magistral dramaturgo Denis Rafter. El vestuario, después de ser fielmente documentado se hizo con estricta autenticidad. Un púlpito y la réplica exacta del órgano del maestro Salinas, creados también, al igual que los hábitos por miembros del elenco teatral, completó un montaje que ha pasado debajo de muchos arcos de iglesias y ha combatido en los escenarios en los que se han convertido los altares de las mismas para librar la batalla de la defensa de Teresa de Jesús que sus hermanas carmelitas entablan con el enviado del Santo Oficio, que pretende acabar con su madre.

De muchos siglos da noticia también la iglesia parroquial de Cantaracillo, que abrió sus puertas a ‘Lazarillo de Tormes’ para que representara ante sus paisanos esta puesta en escena que también da constancia de muchos éxitos, tantos como los de las numerosas actuaciones que llevan sobre sus espaldas. El gran trabajo realizado por esta agrupación teatral no queda sólo en el esfuerzo en la gestación de la obra y su atrezzo, así como el montaje que hacen del mismo, sino que se ve también en la calidad interpretativa en escena. Sabedora de esto, la Diputación salmantina ha sido la entidad colaboradora durante todo este año, para que Teresa, la jardinera de la luz siga llegando a los pueblos de nuestra provincia. A esta comarca de Peñaranda a la que pertenece Cantaracillo ha venido en diversas ocasiones, y el anfitrión de este caluroso miércoles de agosto volvió a ratificar entusiasmado que la obra merece ser vista.

‘La buena moza’, como es conocida esta parroquia de La Asunción, envolvió con su magnífica factura de los artesonados mudéjares que conforman su armadura y coro, unos diálogos frescos, espontáneos, hirientes en ocasiones, irónicos en otras, de indudable energía en cualquier caso que jalonan la actuación de ‘Lazarillo de Tormes’, y que unidos a poemas, textos y palabras de Teresa, junto a la narración de las peripecias de sus fundaciones, dan la perspectiva exacta de mujer adelantada a su tiempo que de ella se pretendía dar a conocer. Al igual que el apelativo con el que se conoce a la iglesia de Cantaracillo, descubrimos que la madre, no sólo fue una profunda mística, maestra y teóloga, sino que desde sus primeros años fue una mujer coqueta, inteligente y seductora, cuyos encantos personales no dejaron indiferentes ni a reyes, ni a inquisidores. Trabajo realizado con mimo como el de este templo de La Asunción, que desde su particular factura románico mozárabe, ha sido remozada con la colaboración de expertas manos no sólo cristianas, sino también judías y árabes para permitir que llegue hasta nosotros con la belleza que lo singulariza. Una clásica torre del XVIII completa un conjunto, que como Teresa con sus hermanas de vida, protege un poligonal y antiguo ábside de ladrillo que se cobija entre sus paredes. También los cantarillenses acogieron con sus aplausos a un grupo teatral que consigue que nos reencontremos con un personaje, que perdido entre las páginas de los libros y los muros de las iglesias, baja ante nosotros con sus propias palabras, escritos y vida, para recuperarla en uno de los momentos más íntimos que vive un ser humano, y ante el cual el hombre, cualquier hombre o mujer sigue derramando lágrimas.

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