Sábado, 18 de agosto de 2018

¿Por qué no escuchan a la rana?

 

     Todos hablan con ella, todos la buscan tópicamente y mecánicamente. Se pasan horas buscándola en la fachada de la Universidad, se la enseñan unos a otros: ahí está, ahí está. Y hacen una foto y no pasa nada.  La convierten en una prostituta vulgar para sacar dinero.  La soban en todos los materiales posibles, en todos los diseños horteras posibles.

    Pero nadie la escucha, nadie presta atención a lo que dice. Escribió Rilke: si quieren que nadie escuche al solitario lo mejor que pueden hacer es hacerlo famoso. Levántenle una estatua y entonces será tan invisible como el vacío. La rana es tan trivialmente famosa que es como si no existiera. 

    Simboliza el pecado, dicen los puritanos. Pero para los puritanos toda la vida es pecado. Por tanto, la rana simboliza la vida. El hacer cosas, el saltarse las doctrinas, el ignorar los sermones. El temblar y croar en la noche, cerca del agua.  Además, está encima del cráneo. Por tanto es la vida contra la muerte. Te dice: mirad, todos nos convertimos en cráneos, pero yo estoy encima del cráneo. Antes de que eso pase al menos saltad junto al agua. Morid vivos.

    Según Cirlot, la rana simboliza  del renacimiento, el nacer otra vez. Según otros, la rana anuncia la lluvia.  Y con la lluvia brota  la vida, la vegetación, resurge todo. Viene la sensualidad desbordada, nos libramos  de todas las sequedades. La rana dice: no os preocupéis, llegará la lluvia, todos seguiremos vivos y sentiremos el cuerpo bajo el agua.

     Hay una novela de Somerset Maugham contra el puritanismo, en que un fanático feroz atormenta a una mujer por viciosa. Y al final ,bajo la lluvia, se suicida, porque descubre que él mismo está enamorado de ella.  Las ranas y la lluvia siempre vuelven.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR    

FOTO: CONSUELO DE ARCO