Miércoles, 15 de agosto de 2018

Domingo de Guzmán, un corazón lleno de amor

Yo soy la voz de Cristo en el desierto de esta isla. Esta voz os dice que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, …, ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin darles de comer ni curarlos en sus enfermedades, que de los excesivos trabajos que les dais incurren y se os mueren, y por mejor decir, los matáis, por sacar y adquirir oro cada día? ¿Estos, no son hombres? ¿No tienen almas racionales? ¿No estáis obligados a amarlos como a vosotros mismos?

Fray Antón de Montesino

 

Hubo en toda España una escasez tan grande que muchos pasaban hambre. Domingo, siervo de Dios, estaba por aquel entonces todavía en Palencia: Al contemplar tanta miseria y necesidad, y no encontrando consuelo por ninguna parte, se avivó en él la compasión. Ya siendo un niño, la compasión crecía con él, y cargando sobre espaldas las desgracias de los demás, hacía suyo todo dolor ajeno. Su corazón era un hospital de desdichas.

“Narración sobre santo Domingo”, de Pedro Ferrando

En la liturgia, el día 8 de agosto está dedicado a Santo Domingo de Guzmán. En muchos lugares del España, así como en muchos pueblos de la provincia lo celebran antes, ya que fiesta se ha trasladado varias veces fecha. Domingo falleció el viernes 6 de agosto de 1221, fiesta de la Transfiguración del Señor, rodeado de sus hermanos de la Orden. Su primer biógrafo señalaba, que su corazón era un “hospital de desdichas”, sus entrañas no estaban cerradas a la misericordia, sabía mirar no solo con la razón, también con el corazón.

Cuando fue estudiante en las Escuelas Palentinas, llegó a la ciudad y por la región una gran hambre y, los más necesitados suplicaban alguna ayuda para poder sobrevivir. Domingo repartió en su casa todo lo que tenía y hasta el mobiliario. Luego, cuando ya no le quedaba nada más con qué ayudar a los hambrientos, vendió lo que más amaba y apreciaba, sus libros. Diciendo: “No quiero estudiar sobre pieles muertas, y que los hombres mueran de hambre”.

Cuando Domingo fundó la Orden en el año 1216, se estaban produciendo profundos cambios en toda Europa, las ciudades estaban resurgiendo después de años de un mundo ruralizado y feudal. La ciudad y el comercio darán un nuevo dinamismo a la sociedad, el burgués y el artesano tendrán una nueva mentalidad distinta a la del campo, más reflexiva, asociativa, con muna visión del mundo, de la religiosidad y del poder totalmente distinta.

En este contexto urbano surgen las órdenes mendicantes, dominicos y franciscanos, su nuevo espíritu revolucionario se extenderá pronto por todas las ciudades, pero también por nuevos grupos espirituales como congregaciones de ermitaños (carmelitas y agustinos) o las órdenes dedicadas a la redención de cautivos (trinitarios y mercedarios).  

El ámbito de los dominicos será propiamente la ciudad, nunca fundarán conventos en localidades con menos de 3.000 habitantes, lugar apropiado para la predicación. Una segunda bula del Papa en el 1217, reconocía la novedad de las ideas de Domingo y confirmaba su fundación como una Orden de Predicadores, oficio que delegaba el papado a la Orden bajo su responsabilidad. Se asumía como parte de su vida religiosa y de su carisma, un ministerio que era propio del obispo, predicar la palabra de Dios.

La Orden se organiza siguiendo la tracción monástica de Occidente (castidad, pobreza y obediencia), pero incorpora toda una serie de elementos nuevos que suponen una revolución en la organización en relación con las estructuras religiosas de la época. No hay un rechazo a la sociedad civil, no se practica un “fuga mundi”, buscan vivir en el centro de la sociedad urbana y sembrar en ella el fermento del evangelio. Como otras órdenes de la época, adoptan el principio de la exención, que los eximía de la obediencia a los obispos y los dejaba bajo la autoridad del Papado, necesario para la predicación. Esto generará a la Orden y a sus miembros numerosos problemas con obispos y párrocos en diferentes lugares cuando se practicaba la predicación itinerante.

La compasión y misericordia son el núcleo central del evangelio de Jesús, es amar como Dios ama. Esa capacidad profunda de conmoción interior ante el sufrimiento del otro, que impulsa aliviar el dolor, incluso a costa de incrementar el propio. La compasión fue uno de los rasgos más destacados de su personalidad de Domingo de Guzmán, el núcleo de su perfil evangélico: Caridad, humildad y pobreza. En su lecho de muerte legó todo lo que poseía a sus frailes, no todos sus bienes materiales, sobre todo los espirituales: tened caridad, guardad la humildad y abrazad la voluntaria pobreza.

La caridad atraviesa toda la vida de Santo Domingo, no como un sentimiento humano, sino como una virtud evangélica (F. Martínez). Todos los hombres cabían en la inmensa caridad de su corazón, su fuente es la contemplación de Cristo crucificado, que entregó su vida por amor a todos los hombres. En la iconografía de Fray Angélico, pinta a Santo Domingo abrazado a los pies de la cruz de Cristo.

Domingo pensaba en la victoria de la cruz, en ese amor grande de Dios que transforma el corazón y el mundo. Para Domingo seguir a Cristo, es imitarle en la escuela de la caridad, en la entrega de la propia vida para la salvación de la humanidad, en llegar a los crucificados y dolientes del mundo y de la historia: La pobreza, el hambre, la guerra, la inmigración, la ignorancia, la injusticia, etc.

La antorcha de Domingo sigue alumbrando, la Orden sigue profundizando en su carisma de la predicación, llevando buena nueva allí donde la familiaridad de Dios sea esperada, sobre todo a los lugares más difíciles y donde la necesidad es mayor. Siguen saliendo plazas y calles del mundo acompañando, escuchando y aprendiendo de todos, como Domingo, con misericordia y amor.

Uno de sus ámbitos de predicación es la Justicia y la Paz, desarrollando programas de solidaridad, así promoción de los Derechos Humanos en relación preferente al colectivo de mujeres víctimas de la trata de seres humanos y del colectivo de migrantes, y con ese motivo se ha creado el Observatorio de DDHH-Samba Martine.

Hace unos días, los Promotores Provinciales de Justicia y Paz de Europa, alzaron la voz contra la política migratoria de la Unión Europea. Denunciando la falta de acuerdos para abordad las causas de la inmigración, la falta de respeto a los derechos y los acuerdos internacionales para proteger la vulnerabilidad de estas personas. Clamando creación de corredores humanitarios y la necesidad de avanzar hacia un sistema de asilo común, basado en la solidaridad entre los Estados miembros. La Orden que nació de las lágrimas de Domingo, quiere seguir atravesada por la misericordia en la predicación y la búsqueda de la verdad.