Búsqueda infructuosa

Los seres no tutelados por la razón necesitan muy poco para vivir en plenitud. El mundo animal; el mundo vegetal, incluso los seres inanimados, discurren sin conflictos en el ámbito que la Madre Naturaleza ha tenido a bien asignarles. En ausencia de razón, cada elemento cumple la función para la que fue destinado, sin imprecisiones ni disidencias. Las personas somos diferentes: a mayor discernimiento, mayor grado de frustración, al comprobar que, nuestra sed de conocimiento, no desaparece aunque la búsqueda sea infructuosa. Quizá, porque aquello que buscamos con tanto anhelo, no se encuentra en el ámbito donde nos movemos.