Miércoles, 26 de febrero de 2020

Verano y vacaciones

Es buena ocasión para conocer a otras gentes, otras costumbres, otras culturas

Por fin ha llegado el verano. Un poquito más tarde de lo que se esperaba. Como está siendo normal en la llegada tardía de todas las estaciones. Pero parece que con el calor fuerte que suele ser habitual en el mes de julio, pero no tanto en el de agosto. Se solía decir tradicionalmente que en agosto frío en rostro.

Pues bien, este año ha llegado el calor veraniego en el mes de agosto. ¿Y qué vamos a hacer? Porque el tiempo de vacaciones para la mayor parte de la gente entre nosotros tiene lugar en el mes de agosto.

Las posibilidades del mes de agosto son muchas y diferentes. Podemos descansar, pasear, leer, pintar, reunirnos con los familiares o los amigos… Cada uno tendremos que ver qué podemos hacer y qué es lo que nos conviene.

Muchos saldrán fuera del lugar donde viven habitualmente, sea dentro del propio país o incluso en diversos lugares, cercanos o lejanos, del extranjero. Es buena ocasión para conocer a otras gentes, otras costumbres, otras culturas.

Para muchos es ocasión de vivir más próximos y de modo más continuado, en ambiente de tranquilidad, con la propia familia. Aunque no faltan quienes experimentan y entran en contacto con otras parejas, poniendo a prueba su matrimonio o vida de pareja ordinaria, ya que hoy muchos no llegan sellar su compromiso con el sacramento matrimonial, o al menos con un contrato civil. O simplemente con un compromiso privado.

Salir al campo, al mar o a la montaña, es otra de las posibilidades. El mar sigue siendo el destino preferido y más concurrido de la mayor parte de los españoles. Pero cada vez crece más el interés por los destinos rurales del interior. O por alguna de las ciudades que en España están caracterizadas por la abundancia de arte, normalmente tradicional y clásico, pero en ocasiones también de clara tendencia moderna, a veces incluso futurista.

Algunos, especialmente de los más jóvenes, aprovechan el verano para hacer algún tipo de convivencia en los tradicionales campamentos de verano. Normalmente en el campo, cerca del mar o en la proximidad de las montañas, que cuentan con un fresquito más agradable. También existen campamentos urbanos en diversas ciudades. Y los que tienen más posibilidades suelen hacer algún tipo de intercambio con sus homólogos del extranjero, para disfrutar de alguna experiencia nueva o incluso para iniciarse o profundizar en el aprendizaje de otros idiomas.

Y aún quedan otras posibilidades de ejercitarse con provecho en experiencias o servicios, como por ejemplo la multitud y variedad de voluntariados, en el propio lugar de residencia, en centros próximos que necesitan ayuda, o también en países pobres y de tradiciones bien diferentes a las nuestras.

Entre los voluntariados juveniles de verano no podemos olvidar la multitud de voluntariados misioneros. Pueden hacerse con organizaciones civiles de servicio u ONGs en centros de países en vías de desarrollo. Pero, en los últimos tiempos, abundan los voluntariados con organizaciones misioneras, o con misioneros en sus campos de trabajo en tareas de primera evangelización. La experiencia suele ser muy provechosa, más para el voluntario que para aquellos con quienes realizan sus experiencias.

Generalmente los misioneros, en torno a 12.000 procedentes de España, son gente admirable, muy considerada en sus trabajos con los más pobres, y a los que se agradece generalmente el buen trabajo que están haciendo. Por eso, quienes tienen la oportunidad de convivir algún tiempo con ellos y de participar de un modo u otro en sus diferentes tareas: escuelas, hospitales, centros de reuniones, catequesis, formación de líderes, grupos de mujeres en formación y tomando responsabilidades sociales… descubren la riqueza humana y el aprovechamiento cultural o espiritual de estos grupos de personas, y su manera de concebir la vida y de encontrarse felices con el mínimo de riquezas materiales.

Los que realizan algún tipo de estas experiencias, quedan marcados con ellas y ligados por afectos y compromisos hacia las gentes con las que han convivido. Y muchos de ellos repiten en años sucesivos. Algunos incluso dedican luego algunos años de servicio profesional en los países que han conocido. Otros pueden descubrir una vocación insospechada que los lleva a entregar toda su vida en una labor social o incluso asumiendo una vocación religiosa como misioneros.

Feliz verano. Y buen provecho en la tarea de descanso o de voluntariado.