Miércoles, 15 de agosto de 2018

¿Va a querer usted bolsa?

Es la pregunta más repetida en tiendas y comercios desde que a partir del 1 de julio tienda y gran superficie tienen prohibido regalar las bolsas de plástico.

 

Según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, cada español consumimos anualmente unas 144 bolsas de plástico, bosas que tardan en descomponerse completamente entre 100 y 500 años, pero a las que apenas damos unas pocas horas de uso. Para “sensibilizarnos” sobre el gravísimo problema que se nos viene encima todos los establecimientos deberán cobrar al menos 5 céntimos cuando el cliente solicite una bolsa.

 

La Ley 22/2011, de 28 de julio, sobre residuos y suelos contaminados establece, en su Artículo 47, las sanciones que corresponden según la gravedad de la infracción cometida y estas oscilando estas entre 1.750.000 euros en el peor de los casos y los 900 euros en los casos leves.

 

El abuso de bolsas de plástico se suma al de otros muchos productos fabricados con dicho material. Un ejemplo claro son las bandejas de carnes, pescado o verduras que utilizan las grandes superficies para ofertar estos productos. Toneladas y toneladas de residuos que sobrevivirán a varias generaciones sin que sepamos aún muy bien qué hacer con ellas.

 

Dicen que debemos tomar conciencia del problema y actuar de forma responsable pero ¿Cuándo tomamos conciencia de los beneficios de usar el cinturón de seguridad, el caso en las motos o de abstenernos de consumir alcoholo, drogas o usar el móvil cuando conducimos un vehículo? Y en estos casos el fin es proteger nuestras vidas. Hasta que no nos tocaron el bolsillo no comenzó nuestro proceso de “sensibilización”.

 

Somos duro de mollera, diría alguno, únicamente reaccionamos a la prohibición, la sanción o el bolsillo. No cumplimos por convencimiento sino por temor. Pero creo que todo estaremos de acuerdo en que el mejor camino para que las soluciones sean posibles, tanto frente a esta amenaza como frente a otras muchas, son el ejemplo y la educación, una educación lo más temprana posible.  

 

Jean Piaget, psicólogo y biólogo suizo, que realizo importantes aportaciones al estudio de la infancia y el desarrollo de los conocimientos, afirmaba: “El objetivo principal de la educación en las escuelas debe ser la creación de hombres y mujeres capaces de hacer cosas nuevas, no simplemente repetir lo que otras generaciones han hecho; hombres y mujeres que sean creativos, inventivos y descubridores, que puedan ser críticos y verificar y no aceptar, todo lo que se les ofrece.

 

Por cierto ¿se tendrá que llegar al cobro de las pajitas para bebidas; a penalizar el abuso de bolsas de basura o a prohibir las botellas y envases de plástico para que se reduzca su uso, para que nos responsabilicemos del daño medioambiental que producimos?. ¿Ustedes que creen?