Viernes, 17 de agosto de 2018

Cartas de los lectores

Este es el Partido Popular

La prioridad de un gobernante debe ser lograr “la unión de lo que es verdad, lo que es honesto y lo que es justo”. Y que cuando lo que es verdadero, honesto y justo es pisoteado, con la excusa de solucionar la cuestión económica, lo único que se logra es que los ciudadanos acaben alistándose en otras filas.

El Gobierno de Mariano Rajoy cometió el error por su obsesión en la economía, “que no era poco” y se encogió al “conservar” las leyes podridas de los socialistas  zapateriles, provocando entre sus votantes desilusión y frustración. Dando fuerza a otras formaciones igualmente incapaces de defender lo que es verdadero, honesto y justo, pero dispuestos a engatusar a los votantes de derechas desilusionados. Pero mira por donde la frustración del votante de derechas ha hallado de la noche a la mañana consuelo con la elección de Pablo Casado, que promete volver a hacer política democrática, completamente distinta a la de Rajoy y Soraya y evitar que el partido de la derecha liberal desaparezca. Para que no llegara ese final de descomposición del PP los compromisarios han elegido sin complejos a un joven con un currículum de mínimos que, sin duda, le surgirán algunos escandalillos televisivos durante los próximos meses.

Pero si Pedro Sánchez doctor en todo, después de doctorarse con una tesis de dudosa negrura, (aunque el negro tenga alma) ¿Por qué no va a poder Pablo Casado ser presidente de un partido político con su simple curriculum?

Casado se ha rodeado entre otros, de Adolfo Suarez Illana, lanzando así un mensaje a Ciudadanos que han querido apropiarse del legado de su padre. El inolvidable Adolfo Suarez. De repente, se han quedado fríos y fuera de juego con declaraciones contradictorias.

No es tarea fácil dar cumplimiento a esa promesa regeneradora, tiene que armarse de coraje intelectual y munición argumental. Hacerse fuerte en posiciones de principios y defenderlas hasta el final, sin miedo a la crítica, Casado debe desafiar a esa izquierda tan pagada de sí misma y tan convencida de su superioridad moral. Lo más cavernícola que hay en la política española es la supuesta superioridad cultural y democrática de la izquierda, están como para dar lecciones Pedro y Pablo, que no rozan ni en el aire la esencia de la democracia, la libertad, la justicia y la igualdad.

El PP dejo de existir hace unos años, arrastrado por la dejadez de sus dirigentes, se han ido minando sus cimientos por una corrupción casi generalizada que se ha ido descubriendo poco a poco dando asco a sus votantes. (Lo mismo que le sucedió al PSOE en la etapa de Felipe González y Alfonso Guerra) y ahora los ERE de Andalucía.

Es de risa que la izquierda se está esforzando en presentar a Pablo Casado como un ultraderechista furioso, tan solo porque se haya pronunciado contra esa mamarrachada de memoria histórica partidista, de los comisarios políticos o contra la ideología de género.

Cuando la izquierda se pone nerviosa, es que tiene a una derecha que no se limita solo a solventar la cuestión económica, el temor de la izquierda, si  tiene motivos fundados: de la unión de lo que es verdad, de lo que es honesto, y lo que es justo. Para unir todo esto, es necesario algo más que el “consenso” que es en lo que se basan los hombres sin ideas y principios. Esperemos acontecimientos por el bien de España…

      Máximo de la Peña Bermejo