Lunes, 10 de diciembre de 2018

Cartas de los lectores

Cómo se van a poner los notarios

La vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo propone reformar el Código Penal para cualquier acto sexual sin un “si” expreso sea delito, este Gobierno no quiere esperar esa reforma encargada a los 28 expertos (15 hombres y 13 mujeres) para revisar la regulación de los delitos sexuales en una comisión del Ministerio de Justicia, la información que salga de esa comisión a la vicepresidenta no le sirve para nada, ya ha anunciado su reforma a golpe de titular. Será delito sexual a la falta de consentimiento expreso, de tal forma que “si una mujer no da un “si” expresó todo lo que se haga es “no” y el hombre a la cárcel, ni jueces ni juezas.

Como todo se está saliendo de madre y de padre, una pareja se dispone a hacer el amor, porque mantienen una relación y los apetece, o porque acaban de conocerse en una noche de fiesta o en un botellón y repentinamente desean los “dos” disfrutar de un calentón sexual. Entran en una habitación o a la luz de la luna, el hombre se detiene, saca un papel del bolsillo y hace una pregunta a la mujer: ¿Das tu consentimiento expreso para que mantengamos este placer sexual? Si es si, firma y continuamos, no siendo que después digas. No. Y me metan en la cárcel, “solo vale si es si”.

Ya tienen las parejas en trámite de separación conflictiva una ley fácil para la mujer, “no he consentido tener relaciones sexuales con mi marido durante años” a pesar de tener hijos. El marido derecho a la cárcel.

Carmen Calvo hace su anuncio a raíz de la sentencia de La Manada de Pamplona. Como ser humano de sexo masculino, no admito que la Sra. Calvo y sus alrededores se apropien de la indignación por el fallo de aquel caso de Pamplona, que redujo a abusos sexuales lo que considero como persona masculina una violación fragante (cinco masculinos de 26 años sometieron a todo tipo de vejaciones sexuales a una menuda y aturdida mujer de 18 años). El resbalón de esos jueces y juezas, necesitan unas mejoras de nuestro Código Penal, pero nunca se puede arreglar con una reforma populista que se carga algo esencial en Derecho: la prueba. La inmensa mayoría de los actos sexuales son privados, en pareja y a solas. Si no se grava o se firma un documento previo de consentimiento. Al final tendrán que actuar los notarios. ¿Cómo se prueba el sí, o el no? También se puede dar el caso del sí, de ella, y el no, de él. Al final será la palabra de una persona contra la otra. Con esta reforma la vicepresidenta del Gobierno abre la puerta a graves injusticia, ¡que fácil tramar una venganza! simplemente denunciando que no hubo consentimiento. Si la mujer acusa y estaban a solas, el hombre será inmediatamente culpable y a la cárcel. ¡Y si es al revés, que! ¿Y cómo se prueba eso en un lance sexual privado, a veces rápido y apasionado?

¿Es un camino justo y correcto intentar defender a las mujeres criminalizando a todos los hombres? a la inmensa mayoría de los hombres que se consideran como tal, nos repugna las violaciones tanto como a las mujeres y a Carmen Calvo. Yo sin duda endurecería las penas para esos criminales (y ojo cuestionaría su rehabilitación). Pero la ley que se pretende del “o es si, o es no” suspende una enorme conquista de la humanidad: el Estado de derecho y la presunción de inocencia. “Lo que no es un si es una violación” haber si entiende que esa afirmación convierte en violadores a toda la especie hablante que es la humana. Machos y hembras. El desbarajusté legal puede llegar hasta El Cielo, y romper del todo la vida privada de los vivos y hasta de los muertos…