Miércoles, 15 de agosto de 2018

Los países del este de Europa. Miembros del v4 y su negativa a aceptar refugiados

Juan Pablo Cabrera

Activista por los Derechos Humanos

         El Visegrad Group, también llamado V4, es una coalición sub-regional conformada en 1991 entre la República de Polonia, la República de Hungría y la anterior República Checoslovaca (que en 1993 se divide en Chequia y Eslovaquia). Un antiguo legado del siglo XIV de unión y cooperación que, hoy en día, ha mostrado su firme posición conjunta frente a la crisis migratoria, tema de refugiados y trata de migrantes en sus territorios nacionales.

Los cuatro estados fueron aceptados como miembros de la Unión Europea (UE) el 1 de mayo del 2004 y armonizaron sus sistemas legales y constituciones a los parámetros planteados por la UE y los criterios de Copenhague. Ahora, después de casi 14 años han tenido, que afrontar junto a los demás 24 estados miembros de la UE, la peor crisis migratoria que se ha dado en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Un movimiento humano de aproximadamente 4 millones de personas en búsqueda de ayuda internacional.

La desestabilización en Medio Oriente, crisis económicas y humanitarias en el norte de África, la guerra en Siria y el brote y expansión de grupos terroristas y de crimen organizado, han puesto a prueba la modernidad y avance a nivel legal y humanitario que los países centro-europeos han alcanzado en los últimos años. Sin embargo, de manera lamentable, los intentos de lograr la aplicación de cuotas establecidas por la Comisión Europea en septiembre de 2015 han fracasado, pues tan solo se han cumplido en un 4%, lo cual implica la reubicación de unos 5.600 refugiados de Italia, Grecia y Hungría de un total estimado de 160,000. La reubicación en los estados del V4 ha sido menor al 0.5% en algunos de sus miembros.

Además, la aceptación de inmigrantes ha sido enérgicamente rechazada por el V4 en octubre de 2016 y en 2017 a través de las declaraciones conjuntas que han hecho los ministros del interior y relaciones exteriores de esos países, aseverando que las decisiones de la UE respecto a la crisis migratoria han sido incapaces de resolver los problemas de control, repartición, protección y unión que el bloque europeo en general debería tener.

Esto ha llevado a que las tensiones entre estados de la UE aumenten y surjan en torno a estados que tienen políticas más abiertas y otros más cerradas, respecto a la recepción de migrantes en necesidad de asilo o refugio. Aún así, cabe recalcar que el V4 se ha comprometido a cooperar con Italia, país con elevada recepción de solicitantes, en temas como:

  • Contribuir con la UE en las fronteras del sur con Libia bajo requerimiento.
  • Contribuir en el establecimiento, protección y creación de condiciones dignas de vida en los “hotspots” fuera del territorio de la UE.
  • Contribuir al entrenamiento de la Guardia Costera de Libia.
  • Contribuir al fortalecimiento de las capacidades de la EASO (European Asylum Support Office.
  • Contribuir al Código de Conducta de las ONGs en el área.

(Visegrad Group, 2016)

No se puede dejar de lado que muchas de las interpretaciones del V4 son o tienen tendencia a ser percibidas como rechazo a la migración procedente de África o el Medio Oriente, pues promueven cooperación técnica y humanitaria en territorio externo al suyo pero sin mostrar interés ni voluntad a nivel interno, recibiendo parte de los refugiados establecidos en la cuota, por ejemplo. Así es como han endurecido sus leyes de extranjería y han cerrado fronteras externas Schengen de manera física con países terceros a la UE, como lo ha hecho Hungría a lo largo de los 175 kilómetros de su frontera con Serbia. Además, pretenden recortar y controlar la actuación que organismos desvinculados del Estado como las ONG pueden tener sobre el terreno, lo cual significaría una pérdida de ayuda humanitaria tan necesaria.

A nivel interno, existen planes de cooperación policial y judicial entre los miembros, como el Migration Crisis Response Mechanism (MCRM) del V4, que fue creado en 2016, para promover la estabilidad migratoria que requiere el bloque del Visegrad Group y la UE, centrados en temas como abordar las causas fundamentales de la migración ilegal a la UE al: i) prestar asistencia a terceros países que acogen a un gran número de migrantes; ii) apoyar la tramitación efectiva de las solicitudes de asilo, incluso abordando el fenómeno del abuso de la protección internacional con fines de entrada ilegal injustificada en la UE; así como iii) mejorar las tasas de retorno y readmisión de los migrantes que no son susceptibles de la protección internacional en la UE.(Visegrad Group, 2016).

Mientras tanto, la vida como extranjero se torna complicado en países que han acogido una posición claramente cerrada a la inmigración. A nivel gubernamental se sigue salvaguardando el derecho a no ser discriminado, pero en países como República Checa el Ministerio del Interior maneja leyes de extranjería que promueven la discriminación estructural para facilitar los procesos de expulsión y revisión de extranjeros en territorio nacional. Lo cual podría ser inconstitucional y contrario a la ley europea e internacional. El senador checo Vaclav Laska ha tomado la decisión de apelar las decisiones ante la Corte Constitucional de la República Checa. El proceso es claro, y las consecuencias se vuelven de preocupación mundial.

¿Es esta tendencia solo centro-europea? ¿O se está volviendo a una predisposición que los estados del mundo han decido adoptar para ignorar una de las peores crisis migratorias de la historia contemporánea? Habrá que esperar que los organismos internacionales competentes y sus actores fundamentales, los estados e instituciones con poder judicial, tomen cartas al asunto en un mundo con una tendencia de ultraderecha nacionalista que avanza de nuevo a largos pasos.