Jueves, 12 de diciembre de 2019

Bautizos rumbosos

Cada vez que se cambia de gobierno se bautizan los nuevos ministerios como es natural y se vuelven a bautizar los que sobreviven al cambio como ya no es tan natural, y si los hados están de parte del gobierno en funciones y repite legislatura, se repiten todos los bautizos.

Cuando Mariano Rajoy, por poner un ejemplo cercano, formó su Gabinete tras las elecciones de 2011 redujo el número de carteras e introdujo cambios hasta en siete ministerios. En la segunda legislatura (2014), realizó cambios y reajustes que afectaron a cuatro carteras. 

Todos los cambios de nombre, por simples que sean, conllevan el cambio de carteles, señales, carpetas, sellos, membretes en sobres y folios, entre otro material de oficina que cuesta dinero, mucho dinero. Para pagar los bautizos de Rajoy salieron 103.426 euros de las arcas públicas. Según estos datos, de estos más de cien mil euros, el departamento de Cristóbal Montoro fue el que se llevó la mayor parte (40.485 euros), y el que menos, porque no es “saludable” que aprendamos mucho, el de Cultura (5 mil).

El presidente Sánchez todavía no nos lo ha dicho, pero anda de bautizo, y como es habitual, nos pasará la factura de los confites.

Estos cambios, en la mayoría de los casos, cuando no en todos, a los ciudadanos no nos sirven absolutamente para nada. De hecho lo normal es que se cambie de gobierno y ni recordemos los nombres de los ministerios anteriores ni memoricemos los de los nuevos. Rajoy decidió dividir en dos Economía y Hacienda y pasaron a ser Economía y Competividad y Hacienda y Administraciones Públicas, pero tan imposible fue aprendernos lo de “Economía”, como lo de “Competividad”. Industria, Turismo y Comercio fue desde entonces Industria, Energía y Turismo, que más que funciones a la cartera, le sobraban nombres. A veces el cambio es tan ridículo que simplemente se le agrega un nombre o se invierte el orden de los que tienen. Hacienda y Administraciones Públicas ahora es Hacienda y Función Pública. ¿Qué más da un nombre que otro si van a tener las mismas competencias? Trabajo e Inmigración fue Empleo y Seguridad Social hasta ahora que ha sido bautizado con los nombres de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, pero lo bauticen como lo bauticen, para los ciudadanos siempre será la Seguridad Social y punto.

Estos bautizos tan rumbosos ni son útiles para los ciudadanos ni dan prestigio a los gobiernos, pero sí son muy rentables para los confiteros que reciben el encargo de los confites, y hay que hacer muchos ejercicios de ingenuidad para llegar a la conclusión de que no se trata de empresas que les son ajenas al Ejecutivo que tiene la oportunidad de apadrinarlos.