Lunes, 19 de agosto de 2019

Reencarnado

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Ayer me dio “cosa”. No fue miedo, fue cosquilleo en la nuca, presentimiento… Desazón. Como cuando el cuerpo te avisa de un mal inminente y no te atreves a decirlo por si te toman por loco.

Ayer escuché a Pablo Casado hablar de banderas en balcones, de familia (como cuando decían que los pilares del Estado eran la Familia, el Municipio y el Sindicato (el vertical, claro). Le oí decir lo de derecha sin complejos… Y me cosquilleó la nuca.

Me sonó a discurso superado, a agujero en el tiempo, a pasado.

Ayer no fue un día alegre.

Vuelven. Los de siempre, los que nunca se han ido… Aquellos a los que no acertamos a enterrarlos.