Sábado, 21 de septiembre de 2019

Redes Sociales

¿Cree que damos demasiado protagonismo a la tecnología en nuestra vida cotidiana?

Respuesta-“Nos estamos haciendo esclavos de las máquinas. Hacen muy bien su trabajo pero no tienen capacidad para las-RELACIONES SOCIALES- ni para los Sentimientos y Emociones; que es lo que verdaderamente mueve a la especie humana”

-Buenos días señor Jacinto. ¡Qué!... ¿Contemplando el paisaje?

-Sí majo, sí… las últimas lluvias caídas, aunque han sido cuatro gotas, han dado vida a los campos. Porque has de saber que no hay más que mirar al refranero para comprender con la vehemencia que están unidos… cielo y campo en la gran aventura de cada año; de siempre el habla popular reseña las cabañuelas agostizas, y el vuelo de las aves migratorias, mezclando también vientos menguantes, nubes y promesas. Que todo ello, es fruto de observaciones milenarias y experiencias trasmitidas  de generación en generación.

-Creo señor Jacinto, que usted fue un experto de la caza “al porro”…

-Efectivamente creo que puedo considerarme entre uno de aquellos veteranos. A los catorce años de edad salí de la escuela pues tenía que ayudar en casa. Entonces también comencé por necesidad “manducatoria” a cazar “al porro” modalidad que ya no se práctica y que se me daba muy bien. Tanto de verlos “encamaos”-me refiero a los conejos-, cómo a la carrera. Nunca en aquellos tiempos me vine “bolo” y el promedio era de diez o doce piezas diarias. Tenía yo un “porro” hecho de madera de fresno, que era “mano santa” para la caza…

-¡Qué barbaridad!...

-Más que barbaridad era habilidad, ya que para ser cazador de conejos “al porro” se necesitaba mucha y buena vista y además darles con el “porro” en la “chinchorrilla”(la cabeza) pero, eso sí, siempre a conejo “pasao”.

-Cómo estas historias y muchas más ¡miles! Tuve la oportunidad de preguntar, escribir y sobretodo contar, a lo largo de la singladura maravillosa que tuve en Prensa, Radio y Televisión. “Al amor de la lumbre, a la sombra de una vieja encina,  o de la acacia, o del viejo molino; cómo cantaba el buen amigo Armando Moralejo el poeta de Cantalpino “… que recuerdos tú me traes molino de mis amores, con tú arroyo cantarino, tus árboles y tus flores”.

También pudo ser al caer la tarde, al amanecer, de manera entrañable y cargadas de sentimiento, arrancadas de recuerdos y fruto de vivencias compartidas, desgranadas página a página, saboreando todo aquello que salía de la hondura del corazón, sintiendo todo lo auténtico de la vida; de la propia y la de mis entrevistados, añoranzas, deseos, ilusiones y saber estar. Del trato con personas singulares en ambientes y paisajes variados… y que se han convertido en un presente continuo e imperecedero”.

Sí, ya sé, que tengo que “trabajar” más la gestión de mis emociones, pues a veces “me paso” y no tengo freno. Pero hay que comprender que se han perdido aquellos momentos, distendidos, amenos, serenos y equilibrados con quienes me contaban las-Historias Humanas- que no estaban, en absoluto, exentas de mensaje; a veces entre líneas. Por Diosssss diría la inefable y siempre sabia, Mari Loli… Además de que es importante el poder hablar de los momentos de satisfacción y también de culpa y vergüenza. Y, que siempre será más-VERDAD- que esa-POSVERDAD- aterradora que nos invade (que se trata de noticias falseadas intencionadamente y que forman parte de una desinformación intencionada y extensiva; en la que se utiliza la prodigiosa capacidad de las nuevas tecnologías para difundirlas y llegar a todos los medios a través de los cuales accedemos a la información).

REFLEXIÓN: “Llama la atención como en un mundo tan conectado, como es el nuestro, las-REDES SOCIALES-, han modificado el concepto de la amistad” Y, ¡Ahí lo dejo!