Lunes, 16 de diciembre de 2019

A propósito de la fallida convocatoria de Profesores de Secundaria y FP

El desarrollo de la Convocatoria para Profesores de Secundaria y FP ha ido desvelando la intencionalidad de las Consejerías de Educación con el sorprendente   resultado de un escasísimo 15% de opositores aprobados, hasta ahora, en todo el Estado español. Para entender esta supuesta intencionalidad hay que comenzar por el principio, por el cómo y por qué se crean estas dos mil y pico plazas de profesores.

Comencemos: A raíz de una llamada institucional de atención de la UE al gobierno español, sobre el excesivo número de profesores interinos que hay en nuestra enseñanza pública, el Gobierno se ve empujado a crear unas dos mil plazas nuevas de  profesores. A través de los gobiernos regionales (la mayoría gobernados  por el PP) se pone en marcha la maquinaria de las distintas Consejerías de educación para esta convocatoria. Es decir que la convocatoria nace con la ausencia de voluntad política de mejorar la educación pública con estas nuevas plazas y en contra de las políticas del gobierno central anterior de abaratar por cualquier medio la enseñanza pública en nuestro país. ¿Cómo “salirse con la suya” (es decir no abandonar su política de recortes en educación) y hacer caso, al menos formalmente, el aviso de la UE? “Muy sencillo”, debieron pensar los consejeros; “ponemos un nivel muy alto para  aprobar y así ni siquiera se cubren las plazas. El número de profesores interinos seguirá siendo parecido”.

Pero ni ellos ni sus asesores parecieron darse cuenta de que esta burda estrategia iba a “cantar” por sí sola. ¿Cómo es posible que un gran porcentaje de presentados a la convocatoria fueran profesores interinos, con varios años de experiencia educativa en sus materias y tuvieran esos bajísimos resultados? ¿No habían preparado la oposición? ¿Fue excesivamente complejo el contenido de los temas de los exámenes? Los técnicos que diseñaron las pruebas, con estas premisas, no contaron con el hecho de que en una población dada, las distintas capacidades en un campo determinado se distribuyen estadísticamente en dicha población según la curva de Gauss: es decir pocos sujetos muy bajos en cada capacidad, pocos bajos, la mayoría medios, pocos altos y muy pocos muy altos.

Nada que ver con los resultados iniciales de la convocatoria de profesores, en la que, según las informaciones publicadas, solamente pocos aspirantes han tenido un nivel suficiente, y ¡el resto un nivel insuficiente!

No es ajena a esta frustrante experiencia de los profesores interinos el clima político general de las distintas Consejerías y Comunidades autónomas. En Madrid “el asunto” de cómo están ligados los acontecimientos parece más claro: a la grave crisis de confianza entre la sociedad y los responsables de Educación que generó y finalizó con el cese de la Sra. Cifuentes le ha sucedido un período (según distintos analistas políticos) de impasse e ineficacia en las decisiones del aparato administrativo que ha llevado a gestionar estas oposiciones “tarde y mal”. La chapuza del diseño y el sufrimiento creado a miles de opositores, que se quejan razonablemente de injusticia y falta de trasparencia, es el último episodio de una larguísima historia de básico desprecio a la Educación, en nuestro país.