Lunes, 24 de septiembre de 2018

El paso del tiempo

 

Tus besos que ayer

llenaron mí boca

 hoy se diluyen

en el inextinguible fuego

que emana tu aliento,

Bebí el pétreo sabor tus labios,

la inerte promesa de un te adoro.

 

Hoy…   los recuerdos se posan,

 cómo  imágenes desenfocadas,

sobre las hojas plateadas del otoño

engañando a la noche.

 

Creíste que brumas y lluvia no terminaban,

 que en mí casa no habría otra primavera,

hoy ha comenzado a florecer el viejo roble

el aire  antes dormido

huele a  vida

a amante y canto

a caricia y beso

a garzas entrelazadas.

 

Atrás dejé los harapos de un sueño

 

Isaura Díaz de Figueiredo