Lunes, 24 de septiembre de 2018
Guijuelo al día

Confluencia de caminos

GALLEGOS DE SOLMIRÓN | Los vecinos disfrutaron de la representación número 200 de ‘Teresa, la jardinera de la luz’

En el interior de una construcción eclesial del siglo XV, y en el altar mayor de la central de sus tres naves, se desarrolla una curiosa escena que nos habla de la misma época a la que pertenece el ábside hexagonal de piedra que rodea la mesa del altar. Unas monjas carmelitas con austeros hábitos de estameña parecen estar dialogando de forma vehemente, cuando no indignada, con un hombre vestido con oscuros ropajes, de iglesia también, que subido en un púlpito, las sermonea sin piedad, y no para aleccionarlas precisamente. Parecen estar hablando de una mujer que no aparece en escena, pero que de alguna manera lo impregna todo con su ausente presencia. Si no fuera porque se trata de su parroquia, los vecinos de Gallegos de Solmirón dirían encontrarse en la iglesia del convento de Alba de Tormes, allá por el XVI, asistiendo al juicio sumarísimo que contra Teresa de Jesús hace a través de un enviado suyo, la santa y temida Inquisición. 

los vecinos de Gallegos de Solmirón dirían encontrarse en la iglesia del convento de Alba de Tormes, allá por el XVI

La parroquia de san Juan de esta localidad del Alto Tormes, parece envuelta en una suerte de magia que se intuye que sea la que toda noche de san Juan que se precie trae consigo. Esta noche, las hogueras, de modo purificador y purificante, queman en sus llamas todo lo malo y viejo de lo que el ser humano quiere desprenderse. Pero en el escenario en el que se ha convertido el altar, otra especie de magia negra pretende llevar a la hoguera a alguien, que a todas luces inocente, es tildada de hereje. Los cargos son indiscutibles: mujer inteligente, revolucionaria en pensamiento y obras, a la vez que competencia ilegítima de altos cargos civiles y religiosos por querer cambiar el orden social establecido. Ni sus propias hermanas en religión aceptaban su honestidad humilde y sincera y su lucidez mental y de alma. Se trata de Teresa de Jesús, y la agrupación teatral ‘Lazarillo de Tormes’ nos la cuenta desde otra perspectiva, a la luz del mundo, en su puesta en escena “Teresa, la jardinera de la luz”. Sólo una hora y casi 67 años de vida ante el público. Cinco siglos desde que viniera a este mundo hostil, y tan actual como nuestros mismos y eternos errores. La belleza lírica de sus poemas. Y la rotundidad de sus cartas; la pedagogía de sus libros y la lección de vida de sus fundaciones. Teresa en resumen, Teresa ante el mundo a través de una obra de teatro que la está dando a conocer con sus palabras y la interpretación en escena de unos actores que viven su vida con la misma naturalidad que si estuvieran compartiéndola con ella. Y los espectadores, testigos de todo, así lo perciben. Por eso la Diputación de Salamanca no ha querido perder la oportunidad de hacer llegar a la mayoría de los salmantinos este fenómeno irrepetible por su carisma teatral lleno de pedagogía y cultura; de innovación y retrospectiva histórica desde distintos prismas. 

la agrupación teatral ‘Lazarillo de Tormes’ nos la cuenta desde otra perspectiva, a la luz del mundo, en su puesta en escena “Teresa, la jardinera de la luz”

Anexionado a la iglesia de san Juan de Gallegos de Solmirón había un antiguo convento de dominicos de lo que dan fe una cruz y un escudo de la orden. Una torre cuadrangular completa el conjunto, y parece ser la réplica en piedra de la escena del interior: un templo que habla de la energía humana de las vidas que por allí pasaron, como lo hacen las hermanas de Teresa de ella; un púlpito como baluarte dominico guardián de la fe; un hermoso órgano, sólido y bello que acaricia lo que sucede con sus notas renacentistas. Una “Teresa, la jardinera de la luz” que sigue triunfando porque parece acompañada de la Gracia que la patrona de Gallegos guarda para sus devotos vecinos que la cuidan y confían en ella como lo hizo otra mujer en el Hombre Dios, a cuyo Amor se entregaron ambas.

Por estos caminos por donde baja el Tormes, cerca del pantano que lleva el nombre de la santa, y en la linde de la tierra que la vio nacer, pasó, mientras ella hacía otros caminos, el Emperador padre del rey que ella tanto quisiera y en cuya amistad confió. Carlos I de España, padre de Felipe II descansó en estas tierras, en su camino al Monasterio de Yuste, que en la Extremadura le aguardaba para despedir a su alma en el último viaje. La de Teresa lo haría años más tarde en Alba. Y para nosotros, cada vez, en cada iglesia en que “Teresa, la jardinera de la luz” se representa. Y en esta nueva, purificadora y mágica Noche de san Juan, son ya 200 las ocasiones. Y a seguir quemando etapas...