Jueves, 20 de septiembre de 2018

“las feministas solo protestamos por la manada de Pamplona”

Un machista me dice hoy por tuiter que no ve protestas por la manada de argelinos.

Ayer, otro machista preguntaba que por qué no protestamos por las violaciones a las que fueron sometidas todas las mujeres que vinieron en el Acuarius.

Anteayer una mujer preguntaba que por qué no nos movilizamos ante las barbaridades que tienen que soportar las extranjeras en las campañas de la fresa…

Hace unos meses no eran estos temas, pero cada vez que una feminista decía algo, un “cuñao” le echaba en cara que no protestemos por las que están peor, las árabes, las asiáticas, las africanas…

Machismo y cuñadismo.

Se equivocan los machistas y los cuñaos que piensan que las movilizaciones de esta semana son solo por C.

Claro que nos indigna lo que la hicieron estos 5 vergonzantes hijos sanos del patriarcado, pero nos indigna aún más que haya quien crea que una niña encerrada en un cubículo con 5 machotes que la doblan el tamaño y la edad, está disfrutando. Y nos indigna más aún que una de las personas que lo cree sea precisamente el juez que se supone que está juzgando a los denunciados en vez de humillando a la víctima. Y la indignación se convierte en asco cuando uno de los denunciados le pone a la chica un detective, escribe una carta denigrante desde la cárcel… y no pasa nada, ninguna consecuencia. Y cuando les ponen en libertad provisional la indignación y el asco superan a la impotencia y salimos a la calle en pie de guerra como nosotras sabemos: con la única violencia de nuestras voces, con la SORORIDAD producto de sabernos todas iguales, todas víctimas actuales, pasadas y/o futuras, de este patriarcado.

Se equivoca quien piensa que salimos solo por C. Quienes quieran acompañarnos en nuestras manifestaciones, sabrán que dentro de la cabeza y el corazón de cada mujer que grita, hay un montón de nombres y de casos: Nagore, Juana Rivas, Diana Quer, Marta del Castillo, Ruth Ortiz, Dina Ali… las niñas amputadas por la ablación, las niñas obligadas a casarse con viejos, las africanas obligadas a abandonar su hogar y que son violadas en múltiples ocasiones en su macabro viaje hacia esta Europa que no las va a tratar mejor que su país natal, las víctimas de trata para uso y disfrute de los puteros (buenos padres, hijos y esposos en su mayoría), las mujeres de Arabia Saudí que hoy por fin pueden conducir pero no pueden hacer nada más por sí mismas y si pretenden hacer algo se las secuestra, se las golpea y se las devuelve a “sus dueños” como le pasó a Dina Ali, de la que ahora mismo no sabemos si está viva o muerta.

No. Las feministas no solo salimos por la manada de Pamplona. Si este fuera un caso aislado, cada una lloraría o gritaría su rabia en la soledad de su casa, como hemos hecho tantas otras veces, pero es que este NoEsUnCasoAisladoSeLLamaPatriarcado.

Si en un país civilizado como es España, donde se respetan “todos” los derechos, una mujer no puede estar segura disfrutando de una fiesta, si no puede ni siquiera confiar en la justicia ¿qué vamos a esperar del resto del mundo? ¿qué vamos a esperar de las mafias, que no tienen reparos en abandonar a su suerte a las personas a cuya costa se enriquecen, en mitad de un mar embravecido o dentro de un camión herméticamente cerrado? ¿Qué vamos a esperar de países como Arabia Saudí, si les estamos riendo las gracias con las visitas de nuestros mandatarios para acuerdos comerciales sobre todo de armas?

No. Se equivoca quien piense que salimos a la calle solo por C. Lo que le están haciendo a C es solo la gota que colma el vaso, el summun de la ignominia mundial contra las mujeres. Por eso salimos el 8 de marzo, por eso hubo una huelga y por eso es mundial, porque Todas las mujeres del mundo somos hermanas, porque TODAS sabemos, entendemos, sentimos en nuestras propias carnes, lo que le hacen a cualquier otra hermana en cualquier otra parte del mundo.

 

#Metoo