Viernes, 21 de septiembre de 2018
Ciudad Rodrigo al día

El II Memorial Antonio Martiño Toñete depara un épico final con susto incluido

Las victorias estuvieron repartidas: el Ciudad Rodrigo ganó en prebenjamines, Vilar Formoso en benjamines y Lugones en alevines

La tarde-noche futbolera del sábado dejó los épicos desenlaces que tuvieron el partido entre Alemania y Suecia del Mundial, y el que vivió Unionistas en las Pistas del Helmántico frente al Socuéllamos en la lucha por 2ªB. A ellos hay que unir otro épico final que hubo sin salir de Ciudad Rodrigo como clausura del II Memorial Antonio Martiño Toñete del que fueron escenario los Campos de Toñete a lo largo de toda la jornada sabatina.

Ese final épico se vivió en la lucha por el título en alevines entre Lugones A y Vilar Formoso. El Lugones se adelantó, pero el Vilar Formoso empató, llegando el partido con el 1-1 a la recta final. En los últimos minutos, Vilar Formoso dispuso de casi todas las ocasiones claras, incluyendo tres remates por alto, dos de los cuales los sacó el portero in extremis, mientras que el otro dio en el larguero, botó en la línea y no quiso entrar.

El partido parecía abocado al empate, pero justo en el último momento, al portero del Vilar Formoso le dio un golpe de calor (o similar), tras una intensa jornada de juego disputada en todo momento con temperaturas muy altas. Rápidamente numerosas personas fueron a atender al pequeño, que volvió en sí, pero ya no siguió jugando, poniéndose bajo palos un jugador de campo.

El partido estaba casi acabado, pero el Lugones hizo un disparo lejano. Parecía que el portero lo iba a coger sin problemas, pero se le resbaló, yendo para dentro de su portería. El Vilar Formoso apenas pudo sacar ya de centro antes de decretarse el final, saltando de júbilo los asturianos y derrumbándose los portugueses.

En esta categoría de alevines, el partido por el 3º y 4º puesto se lo llevó Lugones B frente al equipo de Las Hurdes (por 2-1), mientras que el duelo por el 5º y 6º puesto entre Ciudad Rodrigo y Guarda requirió de la tanda de penaltys, donde fue clave un jugador de campo, Pablo Bernal, que llevaba todo el día bajo palos. En la tanda, Pablo Bernal paró un penalty y marcó otro que lanzó -los lanzadores se eligieron por sorteo, ya que todos querían tirar-, siendo clave para la victoria del Ciudad Rodrigo.

En lo que respecta a la categoría Benjamín, la victoria fue para el equipo de Vilar Formoso, que se impuso en la final con bastante claridad (5-2) al Ciudad Rodrigo. En esa final, el Vilar Formoso se dejó meter un gol después de que ellos marcasen por ‘accidente’, al ir un jugador a por el balón ‘por despiste’ (se lo quedó y marcó) en una jugada en vez de devolverlo a los mirobrigenses como tocaba en un saque neutral. El tercer puesto en esta categoría se lo quedó el Lugones, y el cuarto, Sabugal.

Por último, la final de la categoría Prebenjamín también tuvo poca historia, cayendo en este caso a favor del Ciudad Rodrigo –que contó con futuros jugadores además de los que han estado este año-, que ganó 6-0 al Vilar Formoso. El tercer equipo en liza en esta categoría fue Sabugal.

Finalizados todos los partidos, todos los equipos (excepto Guarda y Sabugal, que se fueron con anterioridad), recogieron sus trofeos, recibiendo los aplausos de todos los progenitores allí congregados. Ante la ausencia de miembros de la Directiva del Ciudad Rodrigo y del Ayuntamiento, los premios fueron entregados por el ideólogo del Torneo, Sergio González Centeno, quién lamentó que por unas cosas u otras no se pudiera haber instalado una carpa en el centro del campo para aliviar el calor de los que les tocaba estar allí como sí se hizo el año pasado en el Torneo 24 Horas de Fútbol 7.

Además, a modo de intervención final, dio las gracias a todos los que verdaderamente han hecho posible el evento: a sus padres, a las casas comerciales que han aportado dinero, a los árbitros que hubo a lo largo del día (Juan Ventanas, Carlos Martín Palacios –que arbitró hasta 12 partidos-, Gil Rivas, José Manuel y Rubén), a Choya –quién estuvo controlando los vestuarios-, así como a todos los progenitores que habían colaborado.