Nunca fue fácil transitar los senderos del cambio

Me piden que escriba unas líneas del cambio personal. Enfrentarse a este lienzo vacío, que es un folio en blanco, da miedo. Volver la mirada atrás y recorrer los páramos del ayer nunca fue una tarea fácil. Recorrer los áridos surcos del camino y contemplar las ausencias, las derrotas y también las victorias, no es un ejercicio inocuo ni tampoco sencillo, porque nunca fue fácil transitar los senderos del cambio. Sobre todo añoro el trecho del camino en el que me acompañaba la inocencia. Al final, los hombres, por un cambio o por otro, siempre la extrañamos.

Fue la inocencia una compañera imprescindible en el viaje, que me susurraba al oído justo cuando más la necesitaba que los esfuerzos, los desvelos y las lágrimas vertidas acabarían mereciendo la pena. Yo la creía, necesitaba creerla, pues en verdad esta es una carretera muy mal señalizada y un trecho se recorre a oscuras.

Con frecuencia pienso que me gustaría que este titánico ejercicio transmutara los esfuerzos, los logros, en cosas que pudiera tocar; pero me temo que este es un camino más espiritual. Y es entonces cuando vuelvo los ojos hacia dentro, a esa encrucijada del ser, ese punto entre el estómago y el diafragma donde se anudan las emociones y veo que, por fin, está en paz. Es probable que no me acompañe la inocencia ya, pero seguro que lo hace el orgullo.

Con frecuencia las personas desconocemos las inercias que nos empujan, esa desconocida energía motriz que nos lleva a luchar incluso cuando parece que todo está perdido ya. Solo espero que esa FUERZA que me ha estado acompañando, que seguro que estaba aquí hoy, continúe ahí mañana.

, participante del Centro de Tratamiento y de Día de Drogradicción de Cáritas Diocesana de Salamanca. El próximo martes 26 de junio se celebra el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de las Drogas con una marcha hacia la Aldehuela. A las 11 horas se leerá un manifiesto en la Plaza Mayor.