Miércoles, 24 de julio de 2019

Vísperas poéticas

La relación entre Salamanca y la poesía viene ya de tiempos medievales, pero se asienta en los modernos y contemporáneos. No pocos de los poetas del llamado Siglo de Oro tuvieron algún vínculo con Salamanca. Y lo mismo les ocurre a otros contemporáneos. Pese a que, en esta columna, por su carácter, no podamos ni esbozar la nómina. Así ha sido.

Cuenta Salamanca, además, en la historia literaria, recogida en todos los manuales, con dos escuelas poéticas: la primera escuela poética salmantina, del XVI, cuya mayor figura sería nada menos que Fray Luis de León; y la segunda escuela poética, que agruparía a autores neoclásicos y prerrománticos, a finales del XVIII e inicios del XIX, con nombres como Juan Meléndez Valdés, José Cadalso o el tan admirado heterodoxo de José Somoza, al que Azorín le dedica todo un capítulo en ‘Al margen de los clásicos’ (1915), en que lo reivindica.

En 1953, a lo largo de una semana del mes de julio de aquel año, comprendida entre los días 5 y 11 del mes indicado, se desarrolló en Salamanca el II Congreso de Poesía, de tres que hubo: el primero se celebraría el año anterior en Segovia y el tercero y último el año siguiente en Santiago de Compostela.

Todos ellos serían organizados por la Dirección General de Enseñanza Universitaria, dirigida por Joaquín Pérez Villanueva, e inspirados por Dionisio Ridruejo  –poeta falangista, junto con otros, como Luis Felipe Vivanco o Luis Rosales, agrupados, en los años cuarenta, en torno a la revista Escorial–, que ya, en ese momento, comienza a separarse de la ortodoxia de la dictadura franquista. Fue un congreso muy significativo, pues supuso uno de los primeros intentos, en el plano cultural, de apertura, de lo que terminaría llamándose reconciliación nacional.

Fue un congreso fascinante, por los poetas que participaron: españoles, catalanes, hispanoamericanos, europeos… Entre la nómina, se encuentran algunos de los más excelentes poetas de la segunda mitad del siglo XX. Nosotros publicamos, en su momento un libro (‘II Congreso de Poesía. Salamanca, 1953’, que publicamos en 2003, al cumplirse el medio siglo del mismo), en el que contextualizamos, documentamos día por día el programa de aquel congreso y analizamos su significación.

Supuso un hito en la relación de Salamanca con la poesía contemporánea. Otro lo está siendo, desde hace años, el Premio “Reina Sofía” de Poesía, otorgado por nuestra Universidad y el Patrimonio Nacional, en cuya nómina de premiados figuran poetas muy destacados tanto en español como en portugués.

Y otro hito puede ser también este nuevo “Congreso Internacional de Poesía Fray Luis de León “Ab ipso ferro”, que se celebrará, los próximos e inminentes 22 y 23 de este mismo mes de junio, en La Flecha, Cabrerizos y Salamanca. Un congreso bajo el patronazgo del gran Fray Luis de León, uno de nuestros prosistas y poetas más altos. Reunirá a poetas españoles, hispanoamericanos y europeos. Y uno de sus objetivos será el de llamar la atención de todos para que se recupere para toda la sociedad el paraje de La Flecha, junto al Tormes, en el que Fray Luis de León sitúa ese hermoso diálogo neo-platónico de ‘De los nombres de Cristo’, una de las cimas de nuestra prosa clásica.

Estamos en vísperas poéticas. Esperamos y deseamos que este nuevo congreso, que este nuevo encuentro de Salamanca con la poesía podrá constituir un nuevo y significativo hito en esa andadura, con vocación universalista, que liga a nuestra ciudad con una de las creaciones literarias más altas: la poesía.