Viernes, 17 de agosto de 2018

La sombra de Calviño es alargada

     El nuevo Gobierno del Reino de España, que así digo yo que se debe llamar, al menos hasta que no se sustancien los cambios constitucionales pedidos o deseados, anunciados o soñados, tiene buena pinta…y buena prensa. No parece que los países serios hagan muchos cambios en sus Cartas Magnas, aunque estas no sean, como expresión legislativa del espíritu de la época que son, dogma de fe. Constituciones hay, como la de Estados Unidos de América, que se han enmendado bien poco, probablemente porque aplican aquel principio de mi tío Gregorio, q. e. p. e: “cuando las cosas están cerca de bien, mejor no tocarlas”, lo que quería decir, por ejemplo, que una arada se podía rehacer, pero aparte de perder el tiempo, era probable que el nuevo surco estuviera peor alineado que el primero, así que “mejor no meneallo”.

     Si cito al Sr. Calviño, director que fue de RTVE, no es porque crea que haya sido muñidor del actual Gobierno, aunque su brillante hija ostente una de las carteras de relumbrón, escalón de impulso para ser propuesta Comisaria de la Unión, sino porque en su día dominó las comunicaciones como nadie, mejor que el mismísimo Adolfo Suárez, al servicio de sus ideas partidarias, como era lógico, que para eso le habían elegido. Tengo la sensación de que el éxito mediático del Gobierno no se debe tanto a las ultramodernas redes sociales, sino a los medios “clásicos” de comunicación, que todavía tienen mucho que decir, a despecho del Sr. Trump, twitero donde los haya.

     Y ya que nombro el apellido Calviño, no puedo por menos de expresar un par de temores que me asaltan respecto de su hija, Dª Nadia y del ministro-estrella Josep Borrell, pensando en los intereses de los salmantinos y los castellanoleoneses, que son los que me quedan más cerca, aunque uno presuma de ser ciudadano del mundo a fuer de europeísta. Y así, creo recordar que la autovía que comunica la frontera portuguesa en Fuentes de Oñoro y que enlaza en Tordesillas con otras autovías, fue considerada como no prioritaria por el Sr. Borrell cuando era Ministro de Fomento “porque no tiene tráfico suficiente”, cuando era la realidad que los agricultores de la Armuña, cuando tenían que atravesar la antigua carretera nacional con la cosechadora en época de recolección, a veces se tiraban tres cuartos de hora esperando pacientemente un pequeño hueco entre los camiones que iban a o venían de Portugal. Sospecho que la verdadera razón era cosa de la cosecha, o sea, del granero, del granero de votos para la derecha que tenía tendencia a ser esta Comunidad Autónoma. Y claro, al enemigo agua sí, pero autovía, no.

     Por su parte, Dª Nadia Calviño ha sido la responsable de amagar proponiendo un recorte del 30% de la PAC como consecuencia del Brexit, para luego plegar velas y quedarse con un 5% y, encima, agradecidos. Este recorte de la PAC puede ser coherente con la apuesta por la Ecología que propone el Gobierno del Sr. Pedro Sánchez. Aquí, en Salamanca, al menos en su parte Oeste, lo tienen fácil para ponerse medallas ecológicas pues una comarca desértica (Ledesma-Vitigudino tiene menos de 2,6 habitantes por quilómetro cuadrado) asegura una mínima intervención humana. Bien es verdad que Iberdrola, cuando se llamaba de otra manera, causó heridas ecológicas irreversibles anegando valles y cañones con embalses vascos (en Bilbao estaba la dirección empresarial y el consumo eléctrico) que ahora se han transformado en ecosistemas lacustres porque la vida es obstinada y no se deja ahogar fácilmente.

     Pero, tengo dos motivos de esperanza. Por una parte estoy convencido de que D. Pedro Duque hará lo posible y lo imposible por desarrollar en Salamanca, aprovechando su infraestructura universitaria, empresas de biotecnología y de desarrollo informático que recortarán para siempre el paro juvenil endémico de esta ciudad y provincia. Por otra, D. Maxim Huerta impulsará acuerdos multilaterales que harán posible que, antes que después, la Junta de Castilla y León desbloquee la situación del proyecto de Intervención y Restauración de la iglesia de San Martín, la más antigua de las que se conservan en Salamanca y tesoro escondido todavía para muchos conciudadanos que, una vez restaurada y embellecida, quedarán deslumbrados por su belleza, ahora tan oculta y disimulada entre grietas y deterioros varios.

     De todas maneras, un Gobierno tan mediático nos dará sin duda ocasión de ulteriores comentarios, una vez pasados los cien días acostumbrados de presunción de buen gobierno. Para criticar o para alabar. Veremos.