Domingo, 20 de enero de 2019

Una mamá en la playa

Es la última quincena de agosto, por fin Isabel disfrutaba de sus merecidas vacaciones, el mar espera, —No lo podía creer— en día anterior  había sido duro: trasiego con la ropa de playa, recoger, dejar limpio el frigo, el riego de las plantas, preparar el trasportín de sus gatitos...

¡Ya dejó atrás la casa!

 Ahora toca viajar desde la Meseta a la playa, sabe que los niños pronto van empezar a preguntar — ¿cuándo llegamos mamá?— es una persona creativa, con múltiples ideas, que pone en práctica a fin de hacer la vida más agradable en cualquier situación, en éste caso para que los niños vayan distraídos les propone:

 — ¡Vamos a cantar todos!— ¿Qué os parece?— ¡Bien mami, bien!

Pero ese “bien” pronto se convierte en…

 — ¡Eh tú! llégate para allá, — mamá, Nando me tira de la coleta— ¡Empezamos bien!— Piensa— y solo llevamos cincuenta kilómetros rodados. —Mami el renacuajo se marea— ¡Poner la bolsa!, no veis que no puedo parar en la autopista— ¡Que horror!

—Os propongo un juego, —¡Bien, bien!, pero que sea diver, que mí hermano hoy no hace más que deshacerme los moñetes—¡Por favor queréis parar un rato sois iguales los tres!. Venga… ahí va el juego: contar el número de coches color rojo, y luego los números de las matriculas que terminen en 7, y el qué mas reúna, al llegar a nuestra nueva casa tendrá premio— ¿Que premio nos darás? —¡Un sabroso helado!

—Yo me lo pido de melón, yo de fresa y nata, yoooooooooo

Ya no escuchó otra cosa más que una larga y pronunciada O, comenzó a pensar

—Al llegar he de  deshacer las maletas—Los niños ayudarán a ordenar sus ropas y juguetes, volverán, seguro, a ser tan impertinentes como el año anterior. He de poner la casa en marcha, hacer la compra en el nuevo Súper, —que vete saber donde está

El día a día  imaginario, casi no le deja escuchar la cantidad de preguntas que hacen sus hijos

— Parece que la autopista es interminable.

¡Por fin ya está en la playa!, tumbada al sol, los niños juegan con la arena, la pelota, las raquetas. Sentir la caricia solar sobre el cuerpo le permite cerrar los ojos, relajarse y…

Isabel siempre anheló bailar, es súper delicada,  una chica ocupada, competitiva y muy organizada. Sabe peinarse y maquillarse sola, así que no gasta en peluquería. No tiene ningún estilo definido de ropa, está acostumbrada a escuchar todo tipo de música, el lago de  los Cisnes suena, Isabel gira una y otra vez, camina delicadamente sobre la punta e los pies, y de pronto

—¡Me he dormido!—Despierta sobresaltada: ¿donde están los niños?, las vivencias del teatro Bolshoi se habían disipado entre sueños de niebla. Todo había sido un espejismo, ¡ufff! que susto, están en la orilla del mar, jugando tranquilamente, haciendo un  bonito castillo de arena.

—¡Ven a jugar mami!. Grita uno de los niños

Ella prefiere cerrar los ojos y soñar que era la primera bailarina en uno de los mejores teatros del mundo.

Una voz dulce, y armoniosa, la invita a conocer otro mundo. — ¡Ven! toma mí mano vamos a conocer el Castillo de los Sueños, no tengas miedo, los niños deben saber disfrutar desde pequeños de una responsable libertad, y tú… descansar de la presión del año, a mí lado nunca tendrás temores, los peligros para tus hijos están controlados, coge fuerte mí mano, y… ¡vayamos a otro mundo, deja que la esencia de tu corazón se deshiele, hasta ser solamente hojas de blanco papel!.

  En el castillo hay un gran  foso, por donde pululan dragones, brujas, magos, soldados en lucha, y en la cima, una bandera blanca con una franja cruzada en azul celeste. Quedó absorta ante tanta belleza, el sepulcro de nieve está cerrado, la primavera regresa a su vida, sol, viento cálido del sur, prados floridos, gorgojeo de gaviotas, el sonido de las olas rompiendo contra las rocas… y mientras todo crece, ella   se empezó a hacer pequeña, el castillo es enorme, corre feliz con su largo vestido blanco por la rampa que la deja cruzar el peligroso foso como si fuera un hada. Luego ve  que se divide en calles, la central es muy ancha, por eso recibe el nombre de espiga. Salta el puente, pelea con dragones, desencanta a las malvadas brujas, lucha con magos, ayuda en la guerra a los soldados que con valor defienden la bandera blanca y azul… besa a la rana que decora una de las fuentes. Y como en el cuento de Andersen………..

Baila toda la noche en palacio con el hombre más maravilloso que nunca había conocido, ¿o sí? Adormilada desea creer qué aunque lejos, él está bailando con ella.

La voz insistente de Isabela, la despierta sobresaltada, — ¡Mamá, mamá!—

Una intrépida medusa la ha picado, corre con ella en brazos al Puesto de Socorro.

— Menos mal que todo se quedó en un susto Isabela ¿Estás bien cariño?—Si mami, descansa y sonríe como llevas haciendo desde hace un buen rato

Isabel miró a su hija, acarició su cabello y… sonrió.

La gente que hemos sufrido una pérdida amada, siempre reunimos, guardados celosamente en el cofre, los recuerdos, custodiados por siete llaves.

Foto de Isaura(Aveiro)