Viernes, 17 de agosto de 2018

Sentimiento

La paloma mensajera

Estoy asustado. Y eso que a mi edad debería ya de estar curado de tanto espanto e incertidumbre; cuando se habla y escribe de lo “venidero”… robots, inteligencia artificial, pos verdad.

Pues es verdad, que todo son preguntas y hay pocas respuestas al respecto; tal vez, por como alguien ha dicho: “El gran sueño de una Inteligencia Artificial General, una máquina que supere o iguale al ser humano en cualquier actividad cognitiva, creo que no se logrará nunca”.

Y… ¿Por qué no?

“Porque nunca conoceremos completamente el funcionamiento del cerebro humano. Así que difícilmente  capaces de idear algo que le iguale o le supere”. Pues eso.

Abundando más en el tema: “Si los robots no tienen Sentimientos ni Emociones; nunca serán del todo inteligentes”. Por Diossss¡¡¡ diría nuestra inefable Mari Loli.

Así que con el SENTIMIENTO (acción o efecto de sentir o sentirse) hemos topado. Yo puedo aseguraros que lo he sentido, en temas familiares (estado de ánimo afligido por un suceso triste y doloroso) y también en este deambular que siempre he tenido, contando-Historias Humanas- en Prensa, Radio y Televisión.

“Hace mucho tiempo veníamos de cubrir una información deportiva de caza  por la carretera que une a Florida de Liébana con Salamanca; cuando al salir de una curva nos encontramos con un espectáculo estremecedor. Un coche de atestados de la Guardia Civil y una ambulancia de SAMUR en la orilla de la carretera. En el centro de la misma una pequeña moto bastante deteriorada por el golpe dejaba escapar aceite del motor. Un poco más allá; un chaval de dieciséis años de edad… acababa de dejar su vida en un golpe brutal. ¡Terrible!

Nuestro cámara de Televisión y yo, esperamos la llegada del Juez junto a la Guardia Civil y en un momento de la conversación les dije: Ustedes ya están acostumbrados a estas cosas… y uno de ellos rápidamente contestó con pesadumbre manifiesta-a esto no nos acostumbramos nunca, tenemos sentimientos, y menos cuando la víctima en un niño de ¡dieciséis! años. Después añadió… -Se ha fijado en la moto-marca en su cuentakilómetros- ¡00023 kilómetros!...completamente nueva”.

Y esto hace bueno también este-SENTIMIENTO- del ser humano (y su estado de ánimo afligido por un suceso triste o doloroso) Yo ahora, cuando esto escribo, tengo aún el recuerdo vivo de aquel-SENTIMIENTO- que tuvimos junto a la Guardia Civil, aquel aciago día y me pregunto: Un robots… ¿Lo hubiera tenido?.

Recuerdo aquel día en que Sebastián Rodríguez “Chan”, electricista que era del Ayuntamiento de Salamanca… ¡Qué sería Salamanca sin “Chan” y su entendimiento. Una ciudad apagada, sin brillo, sin monumentos… una luciérnaga enferma!

Decía que “Chan” para todos sus amigos, me localizó con motivo de que le buscase acomodo para aquella paloma mensajera que él había encontrado herida en la Catedral. Me puso en un aprieto, pero pronto me acordé de un buen amigo César Gillén, que encantado aceptó el encargo y me liberó del compromiso impuesto por el bueno y polifacético “Chan” al que de pequeño su padre que también era electricista, le enseñó a encender las bombillas de la Plaza Mayor, aquella Plaza de inefables jardines y templete central, con farolas de bombillas pequeñas de “bayoneta”; su padre le dejaba a veces “meter” el interruptor y siempre le encantó la faena: “Chan” ¡apaga la luz, apaga, enciende la luz, enciende!

En el palomar de César, y junto a sus palomas, pero sobretodo con la compañía de los palomos buchones “Casanova” y “Curro Jiménez”, la “nuestra” herida pasó muchos días hasta su curación. Allí estuvo hasta que una tarde desapacible, desde la terraza en que César tenía el palomar, los tres complacidos y con sentimiento de alegría la soltamos (ver foto). Y la paloma mensajera “nuestra” paloma, que llego herida y encontró calor y cobijo, se alejo volando alegre en busca de la libertad….

-Pasado un tiempo “Chan” me dijo: “He averiguado que “nuestra” paloma, que lo fue, era portuguesa y que a él, siempre le había quedado la duda, si llegaría a su destino o “pasaría a ser carne de algún puchero portugués) ¡Cosas de “Chan”, que fue también pinche, aprendiz de ebanistería y paracaidista!... se tiró de un avión en la “Chichibarra  y cayó unas leguas más allá… Y los chavales le cantaban: Chan, enciende la luz, enciende. Apaga la luz, apaga. ¡Porque hagas lo que hagas, lo tuyo es que no se entiende!

Y estamos en primavera.  Que ya vendrá en su plenitud… espero. Y estoy contento, porque la carretera que va desde Peñacaballera hasta El Cerro (mí pueblo adoptivo), ya está disponible y apta para circular con garantías de seguridad por ella. ¡Ha costado tiempo! Pero dentro de unos días podre transitar por ella. Soy acérrimo defensor de nuestra provincia de Salamanca y muchas veces he escrito y hablado sobre ello. Pero hoy me decanto por El Cerro (que como se dice ahora… ¡es guay!) Uno de los pueblos más bonito y amigables. Ir a visitarle y no os perdáis pasear por sus calles y recalar en su “Balcón de Extremadura” y el “Valle de Hornacinos” repleto de especies vegetales y variada fauna. Un paraíso a unas leguas de Salamanca. Y muchas fuentes de agua viva, que este año rebosarán. Dentro de unos días iré a gozar con SENTIMIENTO de ello y como misión principal y no imposible: “Para hacer un reportaje de sus muchas fuentes de agua eterna, que como son tantas ¡me quedaré un buen rato!...

SENTIMIENTO. (acción o efecto de sentir o sentirse) Y… ahí lo dejo!