Viernes, 17 de agosto de 2018
Guijuelo al día

Una iglesita en el campo

HERGUIJUELA DEL CAMPO | Nueva representación de ‘Teresa, la jardinera de la luz’ sobre Teresa de Jesús del grupo Lazarillo con motivo del Año Jubilar Teresiano

No hay localidad, sea cual sea su tamaño o situación que no haya mostrado interés en ver la obra de teatro “Teresa, la jardinera de la luz”. Lo que surgiera como un evento más para conmemorar en V Centenario de Teresa de Jesús, ha demostrado ser, después de tres años de representaciones, un fenómeno teatral sin precedentes dentro del teatro de aficionados, incluso en el ámbito del profesional, por su prolongación en el tiempo, y el interés que también aumenta por conocer este montaje tan singular. Puede llegar a cualquier localidad porque todas pueden ofrecer el escenario adecuado, el altar de su parroquia. Llega a todo tipo de público porque la historia que se cuenta, además de breve, está bien contada, de forma amena a la vez que inteligente, fielmente documentada y satinada con la brillantez de las propias palabras y textos de la carmelita del XVI. El contexto totalmente histórico, auténtico, el trasfondo que de la obra emerge, absolutamente moderno y actual. Gran apuesta por tanto, de la Diputación de Salamanca para hacerla llegar al mayor número de espectadores en sus propios pueblos y conmemorar así también el Año Jubilar Teresiano. La iglesia que este 10 de junio abre sus puertas a tan curioso trabajo es la de Herguijuela del Campo.

Con una no menos curiosa etimología que sitúa el origen del topónimo en la palabra “eclesiola”, diminutivo de “eclesia”, quizá sin pretenderlo da noticia de una pequeña parroquia, sita en una zona que probablemente albergara oratorios e iglesitas de origen paleocristiano o visigótico, y que dan constancia de que el tiempo en que estos parajes fueron habitados es anterior a la formación del núcleo poblacional que data del siglo XIV. El sobrenombre de Campo parece una información redundante pues la zona es totalmente rural, pero situada en una comarca, la de Entresierras, donde la falta de árboles y la existencia de campos de cultivo dan fe del modo de vida de pueblos que como Herguijuela del Campo ha cuidado mucho de su supervivencia gracias a la colaboración vecinal. Y aunque pocos, sus vecinos siguen compartiendo sus tradiciones y vidas.

Lazarillo de Tormes’ puso en escena en el altar de su “iglesita” la historia de una mujer que tan relacionada está con dos de sus celebraciones más importantes: la del Corpus Christi, que suele tener lugar en estos días de junio; y la de la Luz, pues La Candelaria es la gran protagonista de este pueblo y es celebrada por todo lo alto y entre todos sus vecinos que comparten fiesta, mesa, mantel, alegría y frío si es necesario. Lo mismo hizo Teresa de Jesús en su tiempo. Se enamoró de Jesús, a cuyo cuerpo sufriente declaró su amor y con la luz de esa verdad en la que creía compartió también miserias y alegrías con todos los que en ella también creyeron.

Una sencilla y cotidiana historia como la de cualquier mujer, pero que vista desde la perspectiva de su tiempo, la convierte en singular, admirable y perenne. Los habitantes de un pueblo que saben bien lo que es vivir en comunidad y mantener las raíces a través de los tiempos con autenticidad, orgullo y sencillez, contemplaron emocionados a un singular grupo de carmelitas que a los pies de un dominico acusador saben defender a aquella que las instruyó en la vida, el alma y los dones personales. Ver la naturalidad con la que las actrices de ‘Lazarillo de Tormes’ dibujan a la maestra, y la veracidad que de ella transmiten, da idea del grado de atracción que esta historia de mujer lleva consigo. La calidad de las réplicas que el actor que encarna al dominico interpone ante sus compañeras, hacen totalmente creíble la indignación de unas mujeres que dejan de ser actrices para convertirse ante nuestros ojos en distintas personalidades femeninas que a pesar de llevar idénticos y auténticos hábitos de estameña de la época del XVI, son claro reflejo de la pluralidad que existe en el ser humano y que se aúna en valores como la justicia, libertad, inteligencia y compasión que a todos nos convierte en iguales, a la vez que únicos. Oír los poemas y palabras de Teresa, en boca de sus hermanas que tanto viajaran con ella para fundar nuevos conventos en los que vivir libres llegó de nuevo al corazón del Público de Herguijuela del Campo que entre risas y lágrimas de nuevo ovacionaron una historia que puede contarse de cualquier persona que viva y luche desde el corazón. La música de un órgano renacentista pone el contrapunto que nos lleva y trae de la vida a la escena y viceversa. Y en la escena dos valiosas y originalísimas tallas de san Isidro y santa María de la Cabeza, hacen un guiño también a la vida y al campo.

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