Miércoles, 15 de agosto de 2018

La identidad y sus valores

 

En el caso de las vías pecuarias estamos ofreciendo un recurso que tiene en su base el hecho de que son de uso público, son “algo de todos” (Artículo 2. De la Ley 3/1995 de Vías Pecuarias “Las vías pecuarias son bienes de dominio público de las Comunidades Autónomas y, en consecuencia, inalienables, imprescriptibles e inembargables”) y por tanto entre todos debemos conservarlas y también disfrutarlas.

 

Cualquier recurso, lo es en la medida que se comercializa, es decir que se publica, y que produce beneficios y no debemos avergonzarnos de obtener rentas de vender nuestros valores culturales. Pero esta promoción debe de estar dentro de un programa y se deben cualificar los beneficios y los riesgos que esta apuesta entraña.

 

Somos conscientes que el turismo rural aporta muy escasos beneficios, pero es un complemento a las reducidas economías de nuestras sierras. Si la comercialización de un producto turístico basado en las vías pecuarias incrementa las rentas, es el éxito final de un gran trabajo etnográfico, sociológico y económico que se inicia en las primeras encuestas.

 

El considerar la entidad y sus valores como recurso, en un reto muy complicado que precisa de unos estudios previos y de un programa completo e integral. Es cierto que proporciona beneficios económicos, de promoción regional, de reconocimiento social y de diversificación económica así como de la valoración de hecho patrimonial.

Pero todo esto se ha de valorar ante los posibles riesgos que pueden surgir, teniendo en cuenta que debe de existir siempre la prioridad ganadera en el caso de nuestras vías pecuarias.

La masificación, el posible deterioro ambiental y la aculturación son aspectos negativos que surgen de la errónea comercialización del recurso. No obstante existen usos respetuosos de las vías pecuarias, tomándolas en su conjunto como caminos, márgenes y hechos culturales. Alrededor de esta trilogía pueden surgir diversas ofertas que pondrán en valor todos los recursos de forma integral.

Una vez realizados todos los estudios y valorando la oferta y la demanda, se debe iniciar la promoción, como se hace con cualquier producto turístico