Jueves, 16 de agosto de 2018

Tú, te atreves a hablar de lealtad

 

Creo que la mayoría sabemos por experiencia  que es una traición. Por  si alguien  hechizado por  el canto de cisne en un comienzo de junio, destemplado y tormentoso lo ha olvidado,  según la RAE:Traicionar es valerse de prácticas deshonestas para lograr un determinado propósito. Así un “traidor” usualmente alberga sentimientos de odio, amargura, envidia, celos y resentimiento. Tuerce la verdad, difama, habla a espaldas, confabula y miente para lograr sus fines.

La Biblia también hace mención “al traidor” en numerosas ocasiones, elijo un Salmo que describe perfectamente  cómo se siente al traicionado.

 Porque no me afrentó un enemigo, lo cual habría soportado; ni se alzó contra mí el que me aborrecía, porque me hubiera ocultado de él; sino tú, hombre, al parecer íntimo mío, mi guía, y mi familiar; que juntos comunicábamos dulcemente los secretos, y andábamos en amistad en la casa de Dios. (Salmos 55:12-14)

 

FABULA

 

 

En una urbanización, a las afuera de la gran ciudad, viven los Pérez y los  Rodríguez, ocupan chalets adosados contiguos.

Ambos matrimonios  tienen sus mascotas, que adoran cómo si fueran sus hijos; los Pérez disfrutan de la compañía de un gracioso ratoncito, para el que han construido una jauta más grande,de ésta forma el hámster disfrutará de dos pequeñas ruedas fijas, para hacer continuamente running, nada ver lo hermosa que resulta su nueva casa, no dudó un instante para instalarse  en ella,  subir a su juguete y… correr y correr como loco, sin objetivo alguno, pero Lelo es feliz, qué puede importar el mañana, si hoy tiene lo mejor que un ratoncillo puede aspirar.  Antes corría 4 Km, ahora con la nueva experiencia, desea alcanzar más de 5 Km.

 Los Rodríguez tienen un bello gato, de  varios colores, orgulloso, alto, fuerte,   musculado, la envidia de todos los felinos de la calle.  

Un buen día, apareció el  gato de los Rodríguez, ¡Más feliz que una perdiz!, pone a los pies de su dueña, como obsequio,  la presa capturada: ¿Qué era? pues ni más ni menos que el “hámster Campbell” de los Pérez, el pobre ratoncillo trae su pelaje marrón y blanco, antes limpio y brillante, lleno de barro … está muerto. La señora  Rodríguez sorprendida por el regalo que su querida  mascota trae, piensa en el disgusto de tendrán los Pérez, —Intentaré evitar las consecuencias funestas de mí caprichoso y adolescente gato.

 Decide disimular el terrible estropicio.  Coge al ratoncito, lo lava, seca su ralo pelillo con el secador, y al caer la noche, esponjoso y reluciente, lo deposita sigilosamente en la jaula.

Al día siguiente, la señora Pérez se cruza con la señora Rodríguez, Ana de Pérez, va desencajada, ensimismada. Al recibir el saludo de la vecina Rodríguez, como despertando de una pesadilla le pregunta: ¿Amiga usted cree en los fenómenos paranormales?

Asombrada por semejante pregunta, la señora Rodríguez, interroga a su vez, sobre el sentido de tan inesperada interpelación, recibiendo la sorprendente respuesta:

“—Pues imagínese Isabel, nuestro querido  campbell, se nos murió hace dos días, lo enterramos en el jardín y esta mañana, apareció, muerto, sí, pero limpio, reluciente y esponjoso, dentro de su recién estrenada casita.

“Hay puñales en las sonrisas y en apretones de manos; que cuanto más cercanos, más sangrienta es la traición.”

WILLIAM SHAKESPEARE

Foto de Enrique (Hecha por isaura)