Miércoles, 15 de agosto de 2018

El Partido Popular, la crisis política y las elecciones

A pesar de las intervenciones insistentes del presidente de Gobierno sobre que el PP no es un partido corrupto, que no se puede juzgar por 10 o 15 casos de corrupción, que en cualquier caso toda esa corrupción es cosa del pasado, los tribunales de Justicia han impuesto la verdad jurídica en el primer juicio del caso Gurtel donde además de condenar con penas muy duras a todo un conjunto de dirigentes y amigos del PP han señalado al Partido Popular como responsable por enriquecimiento ilícito. La corrupción del PP no es algo reciente como admite la sentencia y refleja la era de esplendor y prepotencia de Aznar y su corte en la Moncloa donde por cierto estaba ya nuestro presidente de Gobierno Mariano Rajoy.
En realidad, la crisis política consecuencia de un tipo de política que confundía Partido con Gobierno con beneficiarios personales se veía venir a pesar de los patéticos desmentidos de los dirigentes populares. La Justicia en España es lenta pero eficaz y las explicaciones de los dirigentes del PP involucrados no eran nada creíbles.
Ahora bien, el panorama político actual se complica extraordinariamente con esta sentencia. En cualquier país democrático, el líder del partido condenado por la Justicia hubiera dimitido en el acto y después de pedir perdón hubiera iniciado un proceso de regeneración de su partido con otros dirigentes y otros planteamientos éticos. 
En España, por el contrario, el verbo dimitir es desconocido y la mayoría de los políticos se aferran a su cargo o  su sillón con uñas y dientes, este es el caso de D. Mariano Rajoy, especialista en resistir a toda costa frente a viento y marea, es como los juncos de río, oscilan con el viento a derecha e izquierda y luego vuelven a su posición inicial. 
Argumentar que España está bien gobernada y que convocar elecciones genera inestabilidad es soltar una mentira con desparpajo porque desde 2015 en España no existe Gobierno, las decisiones económicas y políticas se toman en Bruselas y los problemas estructurales de España permanecen sin resolver. 
El Independentismo catalán debe estar muy contento con la política que D. Mariano Rajoy y Brey ha llevado a cabo en Cataluña dejando pudrir el problema año tras año sin que se hiciera absolutamente nada, excepto hablar del cumplimiento de la ley. Ni siquiera después de aprobar el 155 ha hecho ninguna propuesta de solución a la crisis catalana, el problema más grave con el que nos enfrentamos los españoles. En los últimos tiempos no se ha gobernado, se ha resistido frente a las propuestas de otros partidos, sistemáticamente rechazadas con la generosa ayuda del Partido Ciudadanos.
Sin embargo, estamos en la hora de la verdad, cuando los intereses del país España deben de primar sobre los cálculos de los partidos políticos y sus dirigentes. Si el PP no convoca elecciones generales inmediatas, cuestión que no parece aceptar, se impone el desalojo constitucional del Gobierno del PP mediante una moción de censura constructiva. No caben otras soluciones ante el enrocamiento del PP y su líder Mariano Rajoy. 
Los ciudadanos españoles escandalizados y perplejos por esa montaña de basura que amenaza el presente del país como dueños de la Soberanía Nacional tenemos derecho a votar y elegir a nuevos dirigentes honrados y honestos que nos gobiernen y luchen implacablemente contra la corrupción.