Domingo, 25 de agosto de 2019

Nuevos riesgos, nuevas adicciones

Los avances tecnológicos se han convertido de forma global y a gran velocidad en parte importante del estilo de vida, hasta tal punto que su utilización y la gran afición a la tecnología y, específicamente a las pantallas denominadas tablees e iphas y los móviles constituyen una nueva necesidad vital que tiene efectos culturales, profesionales, sanitarios y, en todas las personas.

El problema que plantea esta tecnología se debe a la necesidad de utilizarla todos los días y en todo momento porque todo el mundo las utiliza e incluso te demandan una respuesta a cualquier lugar y a cualquier hora, aspecto que retroalimenta su uso excesivo y compulsivo. Aspecto que está consiguiendo quitar gran parte de nuestro tiempo y nuestra atención a temas importantes, por ser muy difícil dejarlas de lado.

Actualmente, esta tecnología constituye una nuevo riesgo de adicción silencioso que cada persona vive de forma diferente; pero con las mismas consecuencias adictivas por dedicarle excesivo tiempo, una media entre 3 y 4 horas diarias y aumentando según las estadísticas. Esta realidad viene provocada porque los que desarrollan las aplicaciones en las redes, facebook, twitter y otras ganan más con el uso por parte de los usuarios.

Su utilización está creando problemas de comunicación y, comprometiendo las relaciones interpersonales, que es el primer signo de alerta de esta adicción. El segundo signo de alerta es el tema financiero, aumentan los costes por encima de lo esperado y deseado. El tercero es el físico, pérdida de atención a los temas fundamentales de cada persona que pueden causar olvidos, incidentes y accidentes. Por último, como en toda adicción aparece la dependencia psicológica que hace que a todas horas y en todo lugar se tenga que estar conectado y, así no existe el aburrimiento y, por tanto, falta la meditación, la reflexión y que surjan las ideas. También tiene consecuencias sobre el Bienestar y la Salud, porque se le dedica menos tiempo a las aficiones, al deporte, a la familia, a pasear, a charlar, etc. Es decir, las pantallas quitan tiempo a lo que es esencial para el desarrollo vital de las personas, como es la enseñanza-aprendizaje basado en la atención y la concentración, como es el trabajo, etc. Hay que estar con concentración a lo que se está en cada momento y lugar, ya se a en clase, en casa,  en el trabajo o en la calle . Hay que estar a lo que se está para evitar problemas, incidentes e incluso, accidentes y atropellos.

Las plataformas están diseñadas para crear hábitos de conexión al dispositivo como una caja de resonancia entre iguales  y, lo único que les interesa es que los usuarios permanezcan más tiempo mirando las pantallas y, conectados. No les importa, lo más mínimo, el Bienestar de sus usuarios. Es decir, existe un conflicto de interés, entre el negocio y la Salud de los usuarios.

Como consecuencia de todo este proceso, las redes sociales, las pantallas y los móviles se han convertido en un factor de riesgo para la Salud individual y colectiva y, constituyen un proceso de adicción, al alterar la comunicación efectiva e interpersonal y, profesional, por estar más pendientes de las pantallas, a las que se dirigen sus miradas los profesionales en las consultas sanitarias, cuando la buena relación médico-paciente se basa en un proceso de comunicación cara a cara y humano para mejorar la Salud con un estilo saludable en el que no está incluido el uso excesivo y compulsivo de las pantallas y las redes sociales.

 

JAMCA