Sábado, 18 de agosto de 2018

Final de la "Mágica Champions League" 2018

Liverpool y Real Madrid lucharán por el trono europeo del fútbol

El sábado próximo, día 26, se jugará el partido que dilucidará el Campeón. Las previsiones señalan que será un partido apasionante. Tanto Real Madrid como Liverpool son dos equipos que no se reservan, que no especulan, que van hacia delante siempre buscando la portería contraria.

Y con mucho desmarque vertical, poco toque, pases al hueco al desmarcado que exige balones profundos, cada cual con su bagaje y su experiencia. El Real Madrid parece más experto, pero ello no garantiza nada. Los dos equipos tienen sus características especiales y no creo que sus entrenadores jueguen, para nada, en función del contrario. La velocidad de acción del Liverpool es una cualidad individual y colectiva porque las directrices de su entrenador son recuperar balón y salir hacia arriba.

Del mismo modo, el Real Madrid nunca será un equipo especulador por más centrocampistas dueños del balón que estén en el campo ya que, por arriba, los “galgos” Cristiano y Bale buscan el balón a la espalda de la defensa contraria. Y de manera constante. Tengo la impresión de que, aunque el fútbol siempre será de los jugadores, las influencias de los dos entrenadores Jürgen Klopp y Zinedine Zidane son muy notables y los bloques están supeditados a ellos, sin duda. Decía Eisenhower que “Los planes son inútiles, pero la planificación lo es todo”.

“En qué pensamos cuando pensamos en fútbol”, de Simon Critchley, resalta: “Para Klopp, aunque tanto él como su equipo técnico evidentemente utilizan datos, el fútbol no tiene que ver sólo con los análisis biométricos o estadísticos de cada faceta del partido que realiza un jugador, y mucho menos con el “packing rate” (Tasa de embalaje, literal).

Tal sería el error del objetivismo en el mundo del fútbol. Pero el fútbol tampoco se basa sólo en el rendimiento del equipo, en aceptar la presión y abrazar la situación. En cambio, el fútbol se basa en jugar desde y por la emoción, desde y por la pasión; en él, todo se articula de cara a conseguir un estado de ánimo fundamental.

La tarea del entrenador consiste en gestionar ese estado de ánimo y permitir que florezca en el juego individual y, aún más importante, en el colectivo; que la acción colectiva del equipo permita que florezca la acción individual y que ésta se alimente de la energía y la música de los hinchas. Obviamente, Klopp no es el único en poner ese énfasis en el estado de ánimo, ahí están Antonio Conte, Guardiola, Mourinho o Wenger, pero el volumen que usa Klopp es indiscutiblemente más alto y su pasión, más intensa”.

En la otra acera, Zinedine Zidane, al que Rafa Cabeleira retrata en “Alienación indebida”: “Al final va a resultar que Zinedine Zidane sí sabe lo que se hace, por más que haya tratado de despistarnos ganando la Liga de Campeones, la Supercopa de Europa y el dicho Mundialito.

Desde su llegada al banquillo del primer equipo en sustitución de Rafa Benítez, aquel hombre robusto al que disfrazamos de estratega romano en una portada de periódico para ensalzar sus virtudes y estilizar su imagen, el francés no ha hecho otra cosa que acumular críticas y acrecentar su leyenda de mal entrenador”.

Vicente del Bosque y José Antonio Camacho han declarado en estos días previos: “Creo que será un partido muy abierto, de muchos goles. Si el Madrid sale mentalizado, es el mejor equipo del mundo”, dijo Camacho. Y Del Bosque añadía: “No encuentro un solo jugador del Liverpool que mejore al Real Madrid, ni Salah”. También Camacho se atreve a decir de Bale: “Cuando juega y está en forma, hace daño”. Del Bosque completó: “Cristiano les hace mejor a todos. Los que están alrededor tienen una enorme calidad”.

Por otra parte, en el Liverpool se piensa que “Ganar la Champions sería algo único; es un título muy especial. Si tenemos la suerte de ganarla será un momento muy emocionante tanto para mí como para el equipo”, dijo Roberto Firmino. En general, el Real Madrid está muy motivado para ganar la 12+1 “Champions” a la que ahora aspira, si bien el Liverpool llega con idénticas expectativas. Como quiera que sea, me afilio a lo dicho por Denis Waitley: “Espera lo mejor, planea para lo peor y prepárate para sorprenderte”.