Sábado, 17 de agosto de 2019

Minuto 93

Llevo más de un mes con este artículo escrito, desde la eliminatoria con La Juve… Y no hay manera, vicisitudes familiares o actualidad política lo han ido posponiendo… Así que mejor lo actualizo y que sirva de antesala de la final.

Por supuesto, felicidades al Atleti… Ojalá el sábado Madrid sea la capital futbolística europea para el próximo año… Y mucha suerte para Unionistas y Salmantino.

Y luego, el Mundial.

La educación (culpa) judeocristiana es lo que tiene; cuando uno se burla, enseguida siente ese runrún, que solemos representar con el angelito y el diablito a ambos lados de la cabeza, diciendo, a la vez, hazlo y no lo hagas… La sensación es “mira que si luego…”

Eso pasó, sobre todo en cuartos, aunque también algo en semifinales; ya pueden dejar de leer quienes abominen de mi lado futbolero, porque sí, voy a escribir sobre la Champions y el Real Madrid.

Yo solía ser de los que, en el extranjero, quería siempre que ganasen los paisanos, individuales o en equipo; sin embargo, últimamente, con tanto que rajan, entre otros, Piqué, Alba y Pep Yellowribbon, aquel martes fatídico en el que la Roma y el Liverpool se volvieron más Tabarnia que nunca, al eliminar al Barça y al Pep, me alegré. Yo no empecé, haters.

Pero claro, las burlas cuando todavía no había jugado el Madrid eran tentar al destino… Y pasó lo que pasó, que la Juventus es un equipo de prosapia, como el Real Madrid, y esos no suelen perder, manque pierdan. Vamos, que pelean hasta el final.

Y eso pasó, el Madrid se puso nervioso y la Juve hizo lo suyo; eso sí, como equipo italiano que es, resulta que no “mató”, cuando llegó al 0-3: no es que se encerrara pero sí pareció pensar más en la prórroga que en el cuarto gol.

El Real Madrid, nervioso y todo, lo buscó, y encontró algo. Y en el minuto mágico. Pero claro, como es el Real Madrid, volvieron los tópicos.

El Bayern, después, en la semifinal, fue… otro hueso. Pero más el Madrid para el Bayern.

Ahora toca el Liverpool, el último que le ganó una final al Real Madrid… Aquí sí voy a tentar a la suerte diciendo que, desde siempre, también me emociona el “You´ll never walk alone”; vamos, que el Liverpool es “mi otro equipo”, aunque desearé, por supuesto, que gane el Real Madrid.

 

Hecha la crónica, me permitiré reflexionar sobre las quejas, las “ayudas” y demás: en el partido de la Juve, cuando el propio Buffon, casi siempre admirable, reconoció que era “medio penal”, al recriminarle al árbitro y “explicarlo” después, estaba reconociendo que algo había: ¿qué?, algo tan simple como que un defensa ve que está a punto de acabar el partido y, como ha habido “casi” remontada, apuesta a “medio hacer” falta porque el árbitro no se va a atrever a pitar el penalti.

Pero la trampa, para la Juve y para demasiada gente, resulta que la hace el Real Madrid, que buscó algo, lo que fuera. Si Lucas Vázquez cae porque lo empujan o se deja caer, el tramposo es él, el defensa es un santo que pasaba por allí. No es un lance, es un compló.

Nada que ver con que, tal vez, eso antes pasaba más a favor de la Juventus. O del Bayern, o de otros equipos. Es mejor creer en conspiraciones… cuando no nos favorecen a nosotros.

Porque criticar a los árbitros (jueces) desde el anonimato de la masa es algo tan viejo como el futbol mismo… y lo hacemos porque sabemos (cada uno de los individuos y en conjunto) más que ellos, claro. O porque solo son decisivos cuando nos perjudican… Cuando nos benefician, no hablamos de ellos… Como se volvió a ver en el último Clásico.

@ignacio_martins

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