Jueves, 12 de diciembre de 2019

El reto del Cáncer

Este fin de semana en Castilla y León se está celebrando un congreso autonómico sobre el Cáncer y, es de agradecer que se hable en una mesa de prevención cuando las Instituciones y Administraciones Sanitarias hace tiempo que tiraron la toalla en el tema de la Educación Sanitaria y la Alfabetización de la Salud de la población. Aspecto por el que los casos siguen aumentando, la demanda creciendo y, por tanto, los costes sanitarios.

La realidad es que el cáncer sigue siendo la mayor preocupación individual y un reto prioritario desde el punto de vista de la Salud Pública; pero al que se le dedican pocos esfuerzos de equipos interdisciplinares para que mejore su situación sanitaria y social con un abordaje integral y, basado en la Medicina del siglo XXI. Esa que propugna una actuación personalizada, preventiva, predictiva y humana. Y en caso del cáncer añadiría, cuando sea necesario, un apoyo espiritual.

La cultura que ha predominado en este reto ha sido la orientada fundamentalmente a la curación e investigar nuevos tratamientos para mejorar la seguridad del paciente y el pronóstico. Aspecto que determina la forma de afrontar este grupo de enfermedades por parte del sistema y, de la población general. Así, la demanda asistencial sigue aumentando y será mayor en los próximos años si no ase aborda este problema con una estrategia poblacional que promocione su prevención mejorando el estilo de vida y, la participación en los cribados de los grupos poblacionales de alto riesgo en determinados tipos de cáncer.

En torno a este grupo de enfermedades, existen muchos miedos, incertidumbres, mitos y prejuicios que no hacen más que dificultar la efectividad del sistema sanitario, que aunque dedica muchos recursos y esfuerzos a su control y resolución; se muestra ineficaz globalmente y con demoras diagnósticas y terapéuticas preocupantes.

Esta realidad se debe a que existen prejuicios en relación con el Cáncer cuando las evidencias dicen que dos terceras partes de los cánceres se curan y, muy pocos tienen mal pronóstico porque se trata de una enfermedad crónica que exige tratamiento, seguimiento y, revisión periódica. Un prejuicio es una opinión previa y tenaz, generalmente desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Por tanto, hay que cambiar esta realidad con Educación Sanitaria en los colegios y, en las consultas de Atención Primaria. Asignatura pendiente transversal que nadie hace y que la Sanidad tampoco hace porque enfoca demasiados esfuerzos, por no decir todos, a la curación y, así no dejarán de aparecer casos con mal pronóstico.

Su incidencia, según algunos estudios, indica que 1 de cada 3 pacientes van a padecer cáncer en su vida. Se trata de una predicción basada en la asociación entre envejecimiento poblacional y celular con la edad y, la probabilidad de desarrollar el Cáncer con el estilo de vida actual. Por tanto, esto sólo será una realidad si se siguen acumulando factores de riesgo  y, no se interviene con prevención primaria; la que evita los nuevos casos, la auténtica prevención.

El Cáncer es hoy una enfermedad crónica prevenible y curable, cada vez  más y en más casos y, debe ser un reto prioritario porque constituye la mayor amenaza de muerte prematura. Por tanto, en mi opinión, debe ser una prioridad de actuación sanitaria  y, en consecuencia, promocionar un estilo de vida saludable, que conlleva según las evidencias, evitar el tabaco, el alcohol y realizar ejercicio para reducir la obesidad y, participar en los cribados porque  así se reducen las posibilidades de morir prematuramente… 

JAMCA